Previamente ya nos habían estado comiendo el tarro para que metiéramos una cruceceta de nada en la casilla de la Iglesia en nuestra Renta. Eso sí, nada de misas y sacristías porque les mandaríamos a cascala, sino vendiéndose rollo ONG con el montón de labor asistencial que hacen. Sí, la hacen, no lo dudo y yo incluso he colaborado en alguna de las actividades. También lo hacen otras entidades laicas que no tienen su casilla en el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas y su Puta Madre.
No entiendo que tenga que gastarse dinero público en arreglar la Iglesia de Colodrillos del Monte, que en veinte años no tendrá ni un habitante. La única salvedad es que sea un bien monumental que merezca la pena ser preservado. Y aún así, reciben dinero público para costear las obras y luego nos cobran entrada. No me jodas, cura, que yo he pagado esa bóveda nueva. Por el contrario y de espaldas a nuestra realidad social, venga a poner problemas para los musulmanes que quieren construir una mezquita.
De todos modos, visto el percal laboral, al final va a ser una opción a tener en cuenta. Pero que luego no me eche la culpa el obispo si le toco el culo a una feligresa.