lunes, 28 de julio de 2014

Corporativismo

Para alguien que está hasta la polla de la política "tradicional" como yo, la propuesta de Podemos me resulta atractiva. No soy mitómano ni me dejo impresionar por personalismos así que, tranquilos, no he caído bajo el hechizo de Pablo Iglesias. Pero el hecho de que se le hayan echado encima, como una jauría de perros rabiosos, gran parte del estamento político (directamente responsables de la mierda de situación en la que estamos) y de sus voceros de los grandes medios de comunicación hace que, como mínimo, este señor ya me caiga simpático.

Y es la estrategia es tan burda que hay que ser lerdo para no verla. Un partido político desconocido sin las estructuras anquilosadas y anticuadas habituales obtienen un millón y pico de habitantes. ¡Hostia! ¿Qué ha pasado? piensan los apoltronados en gobiernos y parlamentos varios que como viven en su puta burbuja no tienen ni idea de lo que pasa en la calle. ¿Cuál es la reacción mesurada? Al ataque contra la novedad porque nos dejan que nos caguemos en sus muertos en bares y en nuestras casas (las que no nos embargan) pero lo que no van a consentir es que les toquemos ni uno solo de sus privilegios.

Hablan de demagogia y de populismo. No han sido los "nuevos" los que hablan de que todo va bien cuando todo está hecho unos zorros. No es Podemos el que dice que bajará unos impuestos que luego sube. No es Pablo Iglesias el responsable de que miembros de los grandes partidos se forren el riñón, convirtiéndose en un verdadero cáncer para nuestra sociedad. Ellos mismos se han metido en un agujero y en vez de enmendar sus tropelías, simplemente quieren que los dejemos tranquilos. Que nos quejemos pero no en voz alta, que entonces alteramos el orden público y les molestamos.

Si es demagogia que a un señor, llámese Pablo Iglesias o Pepito Piscinas, se le entienda lo que dice cuando habla y lance mensajes claros, contundentes en su simplicidad (mensajes obvios para el ciudadano de a pie) que, entre otras cosas, pretenden acabar con la desigualdad entre políticos y el resto de la gente a la que se supone que representan, pues ¡¡¡yo soy un demagogo!!! Porque en definitiva, estos mensajes del tipo de la coleta son los que soltamos enrabietados la gente común cuando hablamos entre nosotros, ya hasta los mismos huevos de que nos sigan tomando el pelo.

A esos que tanto hablan de demagogia y populismo, yo les llamo corporativistas de mierda. Nada como tocarles el bolsillo para que se olviden de siglas e ideologías y vayan todos a una como en Fuenteovejuna. Patético ver mensajes calcados estas semanas de políticos y periodistas a derecha e izquierda. ¿Qué más prueba de que son una CASTA queremos? Entre ellos se pueden despellejar en sus sempiternas batalletas que a nosotros nos la pelan pero que condicionan nuestra vida pero piensan: ¿Quién coño se cree este recién llegado que no es de los nuestros para leernos la cartilla?

Lo más sangrante es que critiquen a los eurodiputados de Podemos por donar su sueldo. ¿Se puede ser más cínico que decir: "yo me quedo toda la pasta y no dono un duro para que no me llamen populista?" Populista, no, pero un carroñero sí que eres.

Yo había tomado la decisión de no volver a votar en la puta vida. Me la sudan los juegos de números, que si le daba indirectamente el voto a este o al de enfrente. Ahora sí que voy a votar. No servirá de nada, las estructuras en el Olimpo están bien atadas. Pero, coño, ¡¡¡vamos a tocar los cojones un poco mientras PODEMOS!!!


martes, 8 de julio de 2014

Sangre y Vísceras

Como periodista pero, sobre todo, como espectador, no entiendo las noticias de hoy en día. Especialmente, en lo que se refiere a la ristra de sucesos en que se convierten los informativos durante gran parte de su duración (el resto, es fútbol) Yo entiendo que se hable de conflictos internacionales. Ahora estamos todos interrelacionados y, probablemente, un conflicto allá nos afectará aquí de alguna manera.

Eso sí, que un autobús le pase por encima a una persona en Pekín; un tiroteo en Wisconsin; un corrimiento de tierras en El Salvador, un cocodrilo suelto por Melbourne... ¿Perdón? ¿Y a mi eso qué cojones me importa? Un periodista flipado me decía a mi hace unos años que los sucesos eran el verdadero periodismo. ¡¡¡Y una polla!!! Rasca el fondo requemado de esa olla que es el espectador apelando al morbo (eso de taparte la cara con los dedos de la mano abierta para poder mirar entre ellos mientras dices: ¡¡¡no quiero verlo!!!) Vamos, que hay veces que el telediario se convierte en Impacto TV.

Uno acaba embafado de ver siempre la misma imagen en bucle (porque encima, no se tienen más imágenes) Y la ves en el magazine de la mañana, en los telediarios de la tarde y noche y en el programa de análisis político vespertino. ¡¡¡Un Almax, por favor!!!

Mientras tanto, nos encontramos una noticia de ciencia cada 350 telediarios y una noticia cultural (genuinamente cultural, no  mierdas estilo "se vuelve a poner de moda el karaoke") cada 500 programas.