jueves, 22 de diciembre de 2016

El orgullo herido del cuñado

Me estoy cansando un poquito ya de la reivindicación de los que dicen que llevan treinta años en los que la izquierda dice lo que deben pensar, cacareado por Abascal y sus huestes con olor a alcanfor, pantalón marcón y mirada de reojo. ¿De qué se quejan? Los cuñados de entre 20 y 60 años de edad conservadores, blancos y católicos, españoles de carajillo, son los que llevan toda la vida manejando el cotarro. Pero no solo ahora, que también, sino desde toda la historia de la puta humanidad.
Antes de abrir la bocaza, que pregunten a un homosexual, a una mujer trabajadora, a un inmigrante (legal o ilegal, porque aunque nos quieran hacer creer que distinguen para ellos son lo mismo) lo que es verdaderamente ser discriminado, que te miren mal, que te aleccionen continuamente sobre la vida que debes llevar.
¿De qué se puede quejar un cuñado? ¿De que los piropos babosos con cara de sapo que antes decían impunemente ahora los tienen que decir de “escapadillo” (porque decirlos, los siguen diciendo)? ¿De que cada vez se vea con menos condescendencia y más rechazo esas “tradiciones culturales” que implican pasarlo bien a costa de hacer sufrir a un animal? ¿De que haya gente que nos declaremos ateos (¡dónde está la Santa Inquisición cuando se la necesita!) y no creamos en un señor clavado a un trozo de madera, nacido de una mujer embarazada por una paloma (todo muy lógico)?
Lo único que han perdido los cuñados (y cuñadas) es cierta (insisto en lo de cierta) impunidad. ¿Ese es el agravio? ¿Qué ahora tienen que decir según que tontadas en voz algo más baja? ¿Qué quieren? ¿Qué no podamos afearles el escupir mentiras como equiparar los asesinatos machistas con las supuestas "denuncias falsas de mujeres vengativas" o hablar de “invasión de inmigrantes ilegales que solo quieren venir a robar"? Porque si no, realmente, no sé de qué se quejan y quién les oprime.



viernes, 30 de septiembre de 2016

Especial

El otro día estaba viendo "First Dates" en Cuatro. Sí, repito, estaba viendo "First Dates", programa que va sobre citas a ciegas televisadas con gente de lo más variopinta. A ver, que lo estaba viendo la mujer de los cabellos de fuego, que es fan Y yo estaba al lado. Pero no es excusa, que podría haberme ido a otro cuarto, que bien que huyo despavorido cuando mi padre pone "Hombres, Mujeres y Viceversa".

Pero, al grano, que lo del programa es secundario. Sale un tipo y lo primero que le dice a su potencial pareja es: "Lo que busco en una mujer es que sepa aguantarme, porque soy especial". ¡Ole tus cojones, capao! Y siento que se inicia uno de mis habituales e inútiles ataques de indignación que no me sirven  más que para irme acercando al infarto conforme pasan los años y no me quito el sobrepeso. Porque a lo largo de la vida no es la primera vez que uno se topa, en directo o a distancia, con gente "especial".  Como a buen seguro os ha pasado a vosotros.

Ser "especial" es una especie de patente de corso para que uno vaya haciendo lo que le viene saliendo de los huevos sin dar explicaciones. Si se las pides por algún acto "especial" que haya protagonizado la única que te da es eso de "Bueno, es que yo soy así: especial". Lo mejor es la declaración de intenciones siguiente: Y NO VOY A CAMBIAR.

Y yo digo... ¿Quién coño da el título de "especial"?¿A qué academia se va?¿Qué te hace a ti mejor que a mi, soplapollas?¿El que lo digas tú en voz alta?

Los especiales parecen tener un superpoder que les hace inmunes a todas las mierdas que nos tenemos que tragar los demás. Son listos, los jodíos. Puedes ser un borde, un maleducado, que si dices eso de "soy especial", los demás tenemos que asentir aprobatoriamente, dar un paso atrás y alejarnos con una reverencia. Pues no, señor. Amiguitos especiales. Los que os declaráis publicamente especiales simplemente sois... especialmente gilipollas. Que si jugamos a eso yo puedo ser el tío más especial del mundo, que la tentación es fuerte y parece que la recompensa es mucha, y en cambio aquí me estoy aguantando. O todos moros o todos cristianos.

Como aquella tipa que hace unos años me espetó. "¡Ah!, ¿tú eres el zagal ese que me han dicho que es gracioso?¡Pues a mi no me haces nada de gracia!". Contesté: "Bueno, te conozco desde hace un minuto (y ya me caes como el culo, que no hago gracia dice la asquerosa) y comprenderás que mi misión en el mundo en este momento no es hacerte reir". "No le hagas caso, es que ella es así, un poco especial", me recriminaron mis amigos por haber sido tan borde. ¡Coño!, es que ella era especial y yo no, ¡Que despiste el mío!

Un consejo: alejaos de los especiales porque las más de las veces, especial equivale a "sociópata" o "torpe emocional". Y bastantes hostias tenemos que soportar cotidianamente para hacerle a nadie trato de favor inmerecido.

martes, 17 de mayo de 2016

Premios



Recuerdo cuando mi amigo David me dijo que iba a llevar el Ecos del Cinca y que quería que yo formara parte del proyecto, coordinándolo en Monzón. Yo era un “intruso”, corresponsal de La Mañana de Lérida, que llevaba unos años asomándome a la capital mediocinqueña para contar sus historias en ese periódico leridano, algo que en más de una ocasión me costó una reprimenda porque me decían que Monzón quedaba muy lejos. Pero a mí me daba igual, tenía (y tengo) amigos y compañeros de profesión que siempre me han tratado muy bien y en Monzón siempre me he sentido siempre muy a gusto. Con mi incorporación a Ecos del Cinca, ahora ya tenía una “excusa” para acudir a las ruedas de prensa como un miembro más de la prensa montisonense.

El proyecto me interesó desde el primer momento. La prensa diaria es muy exigente. Si un día no ha pasado nada, pues te buscas la vida porque algo hay que sacar. El Ecos salía en formato quincenal lo que te permitía filtrar las noticias transcurridas en esos quince días, reportajear y madurar más las informaciones. Además, era consciente de que me iba a leer más gente porque un periódico se lo mira el que lo compra o el que se lo agencia en un bar. No deja de aportar su cuota de responsabilidad, especialmente cuando te sientes un poco como un “forano” que le dice a los montisonenses lo que está pasando en su propio pueblo. Este reto me sirvió, además, para superar prejuicios. Ya saben, esa tontería de que un gratuito tiene menos calidad que un medio de comunicación de pago. Al final, el proyecto está definido por el equipo que hay detrás, no por el hecho de comprarlo en el quiosco o encontrártelo en el buzón de casa.

Siempre he considerado que David y todos los que hemos estado vinculados a este Ecos del Cinca, incluido yo, le echamos un par, especialmente durante los primeros tiempos. Teníamos todos los problemas y preocupaciones de cualquiera que inicia un nuevo medio de comunicación pero toda la responsabilidad de haber heredado el título de una cabecera decana en Aragón. Vamos, que nos llovían collejas por todos lados ya en el mismo momento de salir los primeros números. La versión más paleta de las críticas partía de una premisa que sonaba a chiste: “Va uno de Ejea y uno de Binéfar y cogen el Ecos del Cinca de Monzón…” Como si nuestra simple procedencia fuera a restarnos profesionalidad. Siempre he pensado que no hay que confundir el chovinismo con el amor por el pueblo de uno.

Y es que las comparaciones son odiosas. Y nos hemos tenido que tragar unas cuantas. Es curioso que muchos de los que nos comparaban con el anterior Ecos del Cinca, en plan “¡habéis cometido sacrilegio!” no se hubieran suscrito a él en su vida, ni se lo compraran en el quiosco y en cambio recibieran nuestra renovada propuesta en su buzón todas las quincenas. ¡Ojo! y mi máximo respeto y cariño al antiguo Ecos pero, sobre todo, a Pape que me parece un maestro de la profesión periodística además de un buen amigo. Es de las críticas injustas de lo que estamos hablando, como las comparaciones odiosas con otro tipo de medios y formatos. 

Cada uno, estoy seguro de ello, trabajamos con la mayor honestidad y contribuimos (incluso nos complementamos) para que los montisonenses estén bien informados. Y elegimos el formato que consideramos más adecuado. Lo cierto es que desde el primer momento, el Ecos del Cinca ha sido y es un medio único en la comarca: formato quincenal a todo color con posibilidad de desarrollar noticias más allá de la extensión de un breve. Miles de ejemplares que se reparten en Monzón y el resto de pueblos del Cinca Medio, además de Binéfar y Barbastro. Objetivamente, somos un buen medio para que empresarios y comerciantes de la zona pongan sus anuncios. Así que nunca nos hemos considerado mejores que nadie. Pero tampoco somos peores.

Sobre el tema de los políticos pasaré de puntillas o David me caneará, que es el que se tiene que reunir con ellos. Tan solo diré que siempre traté de tomarme con filosofía y buen humor el eterno comentario de ser la revista del Ayuntamiento. Lo más curioso es que siempre nos lo comentaba el partido de la oposición. Cuando dicho partido gobierna, entonces volvemos a ser los más independientes del mundo. ¡Señores, siempre seremos independientes! Ya lo dije en una entrevista que me hizo Pape en el antiguo Ecos: la objetividad periodística es un mito. Lo que escribimos está filtrado por nuestras experiencias y convicciones. Pero lo que sí existe es la honestidad. Y a honestos no nos gana nadie. Yo tengo mis ideas, ¡faltaría más! Pero eso nunca ha afectado al tratamiento que se da de las informaciones en el Ecos.

El Ecos del Cinca ha aguantado contra viento y marea en estos tiempos tan jodidos que estamos viviendo. Ha habido momentos en lo que lo más fácil hubiera sido cerrar el chiringuito. Yo mismo estuve dos años fuera del proyecto cuando, con lágrimas en los ojos, David me dijo no podía tener contratado a un periodista. Las mismas lágrimas se tornaron en sonrisas cuando me pidió que me incorporara de nuevo al Ecos (hará dos años en julio). Ha sido su fe en este medio de comunicación y, ¿por qué no?, su cabezonería ejeana la que ha permitido que el Ecos estuviera en sus casas todas las quincenas sin faltar ni una. Ha sido su perseverancia la que ha conseguido que yo pueda estar escribiendo este texto. Y eso es algo por lo que le admiro.

Por mi parte, yo ya soy un monzonero más. El Ecos consiguió que me viniera a vivir a Monzón hace ya unos años. Tengo aquí a la mayor parte de mis amigos y me encanta el buen rollo que hay con los demás compañeros de profesión (en otros lugares me consta que no es así). Tan solo intentamos que ustedes tengan un resumen de lo más importante que ha pasado en los últimos quince días en un formato digno del que nos sentimos orgullosos. Ni más ni menos. Los premios pueden estar bien. A nadie le amarga un dulce. Pero, para mí, el premio es poder trabajar con uno de mis mejores amigos. Un hermano. Aunque más de una vez nos mandemos “a cascala”.

miércoles, 27 de enero de 2016

Mi primer tatu, chispas

Ya está. Hecho. Estoy marcado a tinta de por vida. A mis 43 tacos me he hecho mi primer tatuaje. ¡Porque yo lo valgo!

Ha sido como tantas cosas en mi vida. El proceso es el siguiente:

1- Yo no me voy a hacer un tatuaje en la vida
2- Bueno, si me lo hago tendré que pensarlo muy mucho
3- Al final, me tatuo una frase sobre la que no he reflexionado, pero que me encanta y me ha acompañado durante muchos años (vamos, que prima el corazón sobre el cerebro). Y el diseño se basa en la primera y única vez que la escribí en un trozo de papel. Vamos, trabajado, trabajado el tema...como que no.

Bueno, el razonamiento tiene trampa. Sabía, por ejemplo que si escribía "What The Fuck?" (sip, esa es la frase, amigos) setecientas veces, me iba a hacer la picha un lío intentando escoger la mejor. Y no es que yo sea precisamente bueno en elegir porque me agobio en un restaurante cuyo menú tiene tres primeros y tres segundos (y cuando llega al postre, extenuado, le digo al camarero: "tío, elige tú")

Pero he cumplido en una cosa: que fuera algo personal. Y es que cuando decidí que esa expresión fuera mi primer tatu, chispas, pensé que me tendría que poner manos a la obra para buscar una tipografía que me gustara (entre los trillones que hay) ya que eso se iba a quedar marcado en mi antebrazo para los restos. Y ya os he dicho lo que pienso yo de tener que elegir. La solución fue sencilla y une lo personal con lo perruzo que soy: es mi propia letra.


En cuanto a la propia frase, como anglófago que soy (que es un término que me viene más pintado para mi que anglófilo o anglófono) What the Fuck? es el ejemplo de que el inglés es un idioma más directo y conciso a la hora de expresar según qué ideas. Y aunque en este caso podría traducirse al español por "¿Pero qué cojones? o ¿Pero qué coño? no tiene el mismo sentido completo que la versión inglesa: el famoso WTF.

Es una metáfora (agarraos, que me pongo filosófico) del montón de cosas que no entiendo de este puto mundo y que me producen extrañeza pero, también cabreo. O sirve para preguntarle a uno de qué coño va. Por eso me gustaba: por su versatilidad.

Eso sí, debo de tener el umbral del dolor muy bajo porque a mi me dolió de cojones. Me decían algunos: "bueno, pica un poco" e incluso alguna (qué vicio tienes, hija) me comentó que había una mezcla de "dolor y placer" (¡glups!) Pues yo noté como cuando te pinchas con algo muy puntiagudo y pegas un salto retirando la mano. Solo que aquí el pinchazo se prolonga y no puedes apartarte. ¿Y esto se hace la gente voluntariamente durante 4 ó 5 horas? ¡Valientes!

No sé si el tatu me va a ayudar precisamente a captar más clientes anglosajones a los que les hago de guía turístico pero, bueno... "What the Fuck?"

jueves, 21 de enero de 2016

No es cosa de críos

Diego González, de once años, se tiró desde un quinto piso porque ya no podía soportar más el acoso escolar que sufría. Tristemente, no es el primer caso ni será el último. Y siempre que oigo estas noticias no puedo evitar que me invada una mezcla de tristeza y rabia. Porque yo lo sufrí.

Sin duda alguna, este es el artículo que más me ha costado y me costará escribir nunca. Evito siempre hablar de temas personales porque me da la sensación de prostituir mi intimidad y de intentar provocar tramposamente la simpatía o compasión de los demás ("pobrecito, mira lo que le pasó"). Pero también porque me da cierta vergüenza. Como toda persona maltratada llega un momento en el que piensas que, aunque sea en parte, es culpa tuya lo que te pasa. ¿Por qué si no se meten conmigo? Te preguntas. Algo malo tendré, te contestas.

Poca gente muy cercana sabe de ese periodo de mi vida (a partir de ahora, obviamente, sois unos pocos más) Y no pretendo dar pena. Sino hablar desde la perspectiva de una persona que sabe exactamente lo que es vivir esa situación.

Yo sé lo que es que te pongan un mote de forma cariñosa en un principio y además, que te lo ponga la niña que te gusta convirtiéndose (y convirtiéndote) en algo especial; en un halago. Y sé lo que es ver retorcerse ese apodo, volverse contra ti y que se emponzoñe y esparza como la pólvora por el colegio porque un grupo de niños hijos de puta te lo repiten, te lo escupen, te lo restriegan hasta la saciedad. Compruebas cómo una sola palabra (en mi caso fueron varios motes pero uno, principalmente) te provoca reacciones físicas de desasosiego y tristeza, de miedo.

Insisto en lo de "niños hijos de puta" porque muchas veces se peca de buenismo y se habla de la bondad innata de la infancia, como si el mal no cupiera en ellos. El nivel de crueldad que yo he aguantado de zagal nadie ha tenido los huevos de demostrármela de adulto. Los niños pueden ser capaces de lo mejor... y de lo peor. El colegio se convierte en la puta selva. Impera la ley del más fuerte y ellos tienen un arma (tus apodos) de la que tú careces.

No es experiencia grata buscar, un día sí y otro también, calles secundarias para ir y volver a casa desde el colegio y así minimizar las posibilidades de encontrarte con quien te desprecia. Es doblemente demoledor para la autoestima aguantar el chaparrón ante un grupode pequeños cabrones (porque claro, no te vienen de uno a uno) y después del mal rato pasado, asquearte de ti mismo porque no haber hecho algo más para defenderte. Y creedme, frasecitas como "la mejor palabra está por decir" o "la violencia no es la solución" te las pasas por el forro. Desearías haber tenido huevos para agarrar un palo y liarte a bastonazos. O a pedradas. O a hostias. Pero, no, ¡viva el instinto de preservación! callas, tragas e intentas sobrevivir un día más.

Realmente, lo que más me duele ahora de adulto es no haber defendido a terceras personas de esos acosadores e incluso haberme aprovechado de esa situación porque durante ese rato estaban entretenidos con otro y a mi me dejaban en paz. Digo que me duele de adulto porque de pequeño me parecía lo más normal del mundo, era una medida de supervivencia, de escaqueo ("oye, que se metan un rato con otro", piensas).

Eso es lo que más me duele, pero lo que más me jode es oir que esas situaciones"son cosas de críos". Ese resumen simplista es el que cuesta vidas. Ese resumen simplista es el que hace que muchos padres y profesores no hagan nada. Ese resumen simplista es el que impide que recibas la ayuda que necesitas y que no se tomen las medidas adecuadas.

Ni son cosas de críos, ni se queda en esa época infantil. Quedas marcado de por vida. Sé positivamente que, en la actualidad, para alguna gente yo no tengo nombre ni apellidos sino un mote ofensivo. Y eso pasa ahora, no hace treinta y cinco años. Obviamente, depende de mi minimizar el alcance de esa certeza pero me engañaría y engañaría a los demás si dijera que no me afecta en absoluto y que no ha tenido impacto decisivo en mi yo actual. Conservo un buen grupo de cicatrices de guerra que han marcado mi personalidad, mi forma de actuar ante la vida y mi visión de los demás. Y no de manera positiva, precisamente. Tengo orgullo (porque me duele lo que digan de mi) pero hace tiempo que perdí la dignidad (porque me la arrebataron la primera vez que me insultaron y yo les ayudé cuando decidí no hacer nada al respecto). Pero, bueno, esos son fantasmas propios con los que yo, y solo yo, tengo que lidiar.

No consintáis que se ningunee una situación de acoso escolar. Atajad el problema pronto y de raíz. Educad a vuestros hijos para que os cuenten cualquier mínimo problema recurrente de este tipo que tengan. Que no se sientan desamparados. Que no se oigan eso de: "no hagas caso, ya pasará. Son tonterías". Si hay que montar el pollo en la escuela para que se tomen cartas en el asunto, se hace; si hay que cambiar de colegio, se cambia; si hay que educar en casa, se educa en casa. Porque algo falla cuando un niño no ve otra solución que tirarse de un quinto piso.

Yo, a pesar de sufrir insultos durante años, nunca pensé en quitarme la vida. Terror me da pensar lo que habrá sufrido este pobre zagal para dar semejante paso.

No sé si dormiré muy bien esta noche  




lunes, 18 de enero de 2016

¡Vente a Corea, Pepe!

Hace unos días estuvo por aquí Alejandro Cao de Benós. El nombre, así a palo seco, no dice nada pero se trata de un alto cargo del régimen comunista de Corea del Norte. Ese que dice lindezas como que le gustaría coger un fusil e ir a Estados Unidos a pegar tiros. Vamos, un moderado; un pacifista. Y se montó el Belén, y eso que ya habían pasado las Navidades. Los que lo trajeron, varias formaciones comunistas, defendieron el derecho a la libertad de expresión a la hora de organizar la conferencia y los contrarios intentaron boicotear el acto por tratarse del representante de un país en el que las garantías democrácticas son, directamente, inexistentes (opinión personal intoxicada por los medios sionistas)

Al "respective" (como dice el gran personaje de Pazos, en la peli Airbag) me apetece decir que todos aquellos mendrugos que intentaron boicotear el acto muestran el mismo talante democrático del país que critican. Porque se supone (aunque es mucho suponer) que en esta democracia (de mierda, pero democracia) se puede decir lo que uno quiera (que me río yo luego, pero me ceñiré a la teoría) siempre y cuando no se cometa un delito. Así, que si este señor venía a hablar de su mundo socialista de fantasía y de color tiene todo su derecho y que le vaya a ver el que quiera, mientras no venga a decirnos que su sistema es el que se tiene que imponer aquí, porque es cuando le mandaría un poquito a la mierda.

El hecho de que en su país una charla similar no pueda tener lugar (intentad organizar una jornada sobre democracia occidental en el salón de actos de un pueblo de Corea del Norte. Luego me comentáis qué os han dicho) no quiere decir que tengamos que pagar con los mismos mimbres. Al contrario, lo que se supone que se hace en una sociedad democrática es respetar al diferente por muy lejos que estén sus postulados de los nuestros. Por ello, los que se apresuraron a calentar el ambiente de la gente con llamadas al boicoteo son igual de poco democráticos que un señor que defiende un sistema totalitario. Contando que algunas de las críticas provenían del Partido Popular, que todos sabemos que es el máximo exponente de la democracia en España (y por ahí), hasta dan ganas de alistarse al Ejército Rojo. Ah, y como pequeño inciso para los niñatos que pintaron símbolos nazis,  lo único que puede decirse en un idioma suficientemente sencillo para que lo entiendan es: "vosotros, mal, tontos del culo".

Yo no fui a la charla. En un mundo ideal, me hubiera gustado asistir para confrontar ideas. Me hubiera gustado que este señor me explicara cómo en un sistema igualitario el "camarada" presidente (que hace y deshace a su antojo) no es lo mismo que el "camarada fontanero" o el "camarada basurero", cómo es posible que todo el Mundo se haya puesto de acuerdo y esté en contra de un solo país (me suena más al chiste del que va contra dirección en la autopista, oye en la radio que avisan de que un conductor va en sentido contrario y exclama: "¿uno solo? ¡Pero si vienen todos del revés!) Le hubiera preguntado cómo es posible que en dicho sistema justo y equitativo en el que según dice todo se redistribuye, hay un solo partido y el actual presidente heredó el cargo de su padre y de su abuelo como cualquier nauseabunda monarquía que se precie. Y por qué la frontera no está abierta. Porque yo no me querría pirar de un paraíso como el que nos pintan tipos como el señor Cao. Así que, ¿para que cierran la frontera a cal y canto y dejan a familias coreanas partidas sin verse durante décadas?¿para qué no entremos todos de golpe a tan fantástico lugar? Ejem, ejem.

Pero, primero, me di cuenta de que tenía mejores cosas que hacer un sábado por la tarde como ver la última película de ese sucio perro capitalista de Quentin Tarantino para emponzoñarme con la decadencia cultural del malvado Tio Sam. Y segundo, sabía de antemano que dicha libre confrontación de ideas no es posible. Porque se trata de una persona con dudas (yo) debatiendo con alguien que tiene la verdad absoluta; una doctrina grabada a fuego en el cerebro como cualquier militante de una secta. Y eso es hablar con una pared.

martes, 12 de enero de 2016

Tot val

Vaya por delante que estoy a favor del referéndum en Cataluña y el derecho a decidir. Los catalanes tienen que escoger qué quieren hacer en su casa. Y no puede venir nadie de fuera y tener una opinión que valga lo mismo. Eso de que toda España habría de votar en un referéndum de secesión de Cataluña es una trampa porque, obviamente, gran parte del resto del estado votaría en contra.

También tengo la sensación de que cada vez que abre la boca Rajoy y sus acólitos, nacen cinco independentistas.

Dicho esto, me la la sensación de que los independentistas catalanes tirando por la calle de enmedio se han instalado en el Tot Val (Todo Vale) lo cuál hace que se me haya bajado la "trempera" a la hora de poder entender sus reivindicaciones.

Porque están llevando adelante un proceso que se pasa por el forro de los huevos a más de la mitad de los votantes, que no han apoyado la secesión.

Porque se la pela el hecho de que si extrapolamos los resultados en las últimas elecciones a un plebiscito como ellos querían, el No a la Independencia hubiera ganado y se hubieran quedado sin argumentos para seguir adelante.

Porque se niegan a distinguir entre personas que apoyan la independencia y los independentistas. Personalmente, no creo en una conversión masiva de catalanes al secesionismo sino que, hasta los huevos de Rajoy y Madrid (y lo entiendo) han apoyado esta separación. Los independentistas de pro deberían reflexionar sobre qué pasaría si las políticas estatales cambiaran y darse cuenta de que mucha gente no tiene el independentismo en su adn. Pero se están aprovechando de esa desilusión para añadirlos a sus filas como si no fueran a volver a cambiar nunca de opinión y justificar así el seguir adelante con el proceso. Y lo más grave, se añade a los de Podemos al carro cuando lo que defienden es un referéndum, sí, pero muchos de ellos si les dan a opinar quieren seguir en España.

Porque han demostrado que se pueden perdonar y olvidar las fechorías de un presidente perteneciente a un partido (CiU) que no tiene nada que envidiar al PP tanto en lo ilegal (corrupción) como en lo legal (recortes), que nunca fue independentista. Que se ha vuelto independentista por conveniencia. Y se le puede perdonar porque "ha visto la luz" (qué casualidad). Si los independentistas de toda la vida se creen la conversión de Mas, son unos ingenuos. Si no la creen pero la aceptan de todos modos, son unos cínicos.

Porque se ha visto como el ya ex presidente Mas se ha agarrado al cargo con uñas y dientes como a un clavo ardiendo, dificultando el acuerdo con la CUP y, por lo tanto, entorpeciendo el proceso que él mismo encabezaba.

Porque la CUP se ha desvirgado y ha entrado en la política real del "yo te doy si tú me dejas" mandando a tomar por culo la coherencia que había demostrado durante mucho tiempo. Quizá sea eso lo más triste de todo este proceso porque yo les respetaba, viendo que eran los únicos que parecían tener principios sólidos.

Así que, si lo que se quiere demostrar es que Catalonia is not Spain, lo están disimulando bastante bien porque estoy viendo trazos de la peor España de pandereta.

jueves, 7 de enero de 2016

Los Reyes Magos, en helicóptero

Guardaos de los defensores acérrimos de las tradiciones. Evitad a aquellos que os pretendan decir que esto sí puede hacerse y aquello, no. No hagais caso de los que os quieren imponer lo que está bien y lo que está mal. La polémica de estos días es esa "terrible" decisión, esa "ocurrencia", esa "mofa y escarnio" a las tradiciones que es poner Reinas Magas. Un acertado twit resume la contestación a esos guardianes de lo tradicionalmente correcto. Decía algo así como que, por favor, a quien se le ocurría poner a una mujer de Rey Maga cuando todos sabemos que en la Biblia claramente pone que tienen que ser tres hombres... en carrozas de porexpan arrastradas por tractores echando caramelos a los niños. Puro rigor histórico. ^Por cierto, de un libro reescrito tres mil veces a lo largo de los siglos por no se sabe quienes, pero que nos tenemos que creer a pies juntillas.

¿Quién dicta la tradición?¿Por qué tiene que ser inmutable?¿Quién cojones sabe quienes eran los Reyes Magos y lo que hacían?¿Y en qué viajaban?¿Y como vestían? En los desfiles de Reyes se han ido produciendo cambios. Antes se desplazarían montados en caballerías, ahora en carrozas. Se pintaba a uno con betún para hacer de Baltasar, ahora en muchos sitios ya hay rey negro "de verdad". Se hace llegar a Sus Majestades de Oriente en tren, barco... y hasta helicóptero. Y nadie se rasga las vestiduras. Ah, eso sí, pones a una mujer de Rey Mago y ya cometes de una tacada una afrenta terrible contra la cristiandad y las tradiciones populares.

Uno de los adjetivos más comunes que utilizan estos ultras del trirreinato masculino es el de "pseudoprogre". Prefiero mil veces cambios pseudoprogresistas que el conservadurismo rancio parapetado detrás de la defensa de las tradiciones; Ese repugnante "siempre se ha hecho así y así se ha de hacer por los siglos de los siglos". Es el mismo tipo de actitud de los que defienden las torturas al Toro de la Vega. Demagógico argumento, pero cierto. Luego te vienen, "oye, que yo no soy religioso ni nada, ¿eh? que solo pido respeto por las tradiciones". ¿Las tradiciones a partir de cuando?¿A partir de cuando los que hacían de Reyes iban en burro?¿A partir de cuando el señor Manolo de la panadería hacía de rey negro?¿Quién pone el punto de partida?

Lo que me parece más serio son aquellos que utilizan el disgusto de sus hijos como excusa para críticas que a veces rayan el fanatismo. Cualquier niño al que le haya supuesto un trauma tran profundo el hecho de que ahora haya "Reinas Magas" sufre, básicamente, los prejuicios de sus padres que no tienen la mente abierta y tolerancia suficientes como para que una cosa anecdótica haya supuesto un terremoto en la base de sus creencias.