La verdad, desde que el periodismo me dejó he estado muy desconectado del tema prensa excepto cuando me pongo Al Rojo Vivo para cabrearme un rato. Así que no conozco muy bien cómo ha surgido la polémica esa de renombrar las lenguas que se hablan en Aragón (castellano, catalán y aragonés) con nombres surrealistas como "lengua propia aragonesa que no se habla más que en Aragón y en ningún lado más te lo juro por mi madre, que era aragonesa".
Leo que algunos políticos piden que no se remueva una cuestión que nunca ha generado polémica. Como siempre, mienten como bellacos. Porque ellos mismos son los que han generado esa polémica; los que la han avivado y utilizado para generar odios y recelos. Y eso pasa por puro paletismo de muchos políticos aragoneses, especialmente los que viven amodorrados en Zaragoza y no tienen ni puta idea de la realidad de las periferias. Ni conocen dicha realidad ni les importa, dicho sea de paso.Y eso pasa por pura prepotencia y manipulación histórica de los politicuchos de Barcelona que también consideran la zona oriental de Aragón (Franja de Ponent, para ellos) como las particulares periferias de Cataluña.
Vivo en zona de frontera y a mi alrededor conviven las tres lenguas, lo que honestamente considero una riqueza y no un problema. He visto como tranquilamente una persona cambiaba de un idioma a otro (principalmente de las dos lenguas minoritarias al castellano) cuando sabía que su contertulio no le iba a entender en su lengua materna. Y nadie se ha rasgado las vestiduras. Pero también he visto como en unas zonas se ha tachado el nombre correspondiente a "la lengua del otro" en los carteles bilingües, en una absoluta falta de respeto; o como en un pueblo hacen broma sobre pueblo vecino diciendo por lo bajinis: "a ver cuando hablan bien de una vez". Así que, por favor, no seamos ingenuos.
Yo no soy lingüista. Ni lo quiero ser, tras comprobar las continuas manipulaciones que estos temas sufren en función de las ideas y tendencias de los expertos de turno (algo que también pasa con los historiadores, todo hay que decirlo) Lo que invito, siempre que converso (o discuto) sobre este tema es a aplicar la lógica.
¡Cuántas veces habré oído eso de: Yo no hablo catalán: hablo "fragatí", "tamaritano"...Lo mismo va para los de: Yo no hablo aragonés porque eso significaría que hablo lo mismo que los de Estadilla, y yo soy de Fonz. Y no hablamos lo mismo. (Por cierto, así está el aragonés que ni ha superado la etapa de acordar que existe una lengua común derivada del latín llamada fabla y no cuatrocientas lenguas distintas. Al menos, castellano y catalán se han sabido dotar de una gramática y una academia de la lengua)
Me parece perfecto. Desde hoy, yo no hablo castellano. Yo habló "binefariano". Y los del pueblo vecino hablan "monzonianonaniano". Mejor dicho, yo hablo "callepamploniano", que no es lo mismo que los de la calle de abajo que hablan "callearenaliano".
Que yo sepa, eso de "hablo-una-cosa-que-se-habla-en-mi-pueblo-pero-en-ningún-otro" solo puede pasar en la puta selva del Amazonas con una tribu que no haya tenido contacto con otros seres humanos. Solo así puede nacer una lengua única que se hable en un lugar y solo en ese.
Asi que resulta que yo hablo lo mismo que alguien que vive en Andalucía, Canarias, Colombia, Argentina... nadie lo discute. Pero no es lo mismo lo que hablan dos personas que viven en pueblos vecinos de la provincia de Huesca. Sospechosamente hablan algo parecido, con sus palabras distintas (también tengo yo palabras distintas en castellano con mis vecinos de Monzón y, repito, nadie discute que hablamos lo mismo) Pero no, no es lo mismo.
Entre ellos se entienden perfectamente a pesar de según algunos son lenguas totalmente distintas que se han desarrollado dentro de su término municipal con un campo de fuerza que ha evitado que ninguna palabra se escapara al pueblo de al lado. Pero ¡¡¡ojocuidadoparacuenta!!! no cometamos el error. Cada uno habla su propio idioma, propio, único, indivisible y de generación espontánea.
Por cierto, ¡¡¡oh, casualidad!!! también se entienden perfectamente con sus vecinos de la provincia de Lleida, que poseen su extraña y totalmente distinta lengua propia, y a la vez sospechosamente similar. Y ya al borde de la locura, ¡¡¡pueden comunicarse a la perfección con personas que viven en Valencia y Baleares!!!. ¿Magia potagia?¿Obra del Señor Dios de las Palabras?
Resumamos. Cojamos a un chino, a un ruso o a un sueco (que los escandinavos son muy listos) y digámosles: Mira, tenemos a una persona de Aragón que habla castellano y que cuando va a una zona determinada no se entiende con sus habitantes porque hablan otra cosa. Pero esos habitantes que hablan otra cosa sí se entienden con sus vecinos de algunas de sus regiones vecinas distintas, todos ellos utilizando sus lenguas maternas sin necesidad de buscar una forma común de expresión para poderse comunicar. ¿Es una temeridad pensar que la conclusión del chino, el ruso y el sueco (joder, parece un chiste) será: "estas personas hablan lo mismo entre ellos, que es algo distintos del castellano"?
La cuestión es tan clara y sencilla como patética. El problema es que ese idioma común se llama "catalán". Si esta gente que habla lo mismo, con sus variantes como variantes hay del castellano, hubiera tomado el acuerdo común de decir: a ver, vamos a llamar a lo que hablamos "fluflurdias", otro gallo hubiera cantando y muchas gilipolleces nos hubiéramos ahorrado todos.
Y ni eso debería de hacer falta, porque yo no dudo de que hablo castellano (si, hijos míos, asombraos, ese nombre viene de ¡¡¡Castilla!!!) y soy aragonés. ¿Me van a desterrar? Ah, no, que sí se puede decir que hablo castellano pero mi vecino no puede decir que habla catalán sino "lengua propia suya de si mismo que suena mogollón a catalán pero te corto los huevos como digas que es catalán".
* P.D.- Si yo reconozco que cuando me llama un teleoperador del otro lado del oceáno, me está hablando en mi mismo idioma aunque apenas me entere de qué coño me está contando; qué obtuso hay que ser para dejarse llevar por odios y rencillas paletiles y no querer admitir que se comparte un idioma con un vecino, tan solo porque ese vecino es de otra región distinta.