Me refería con lo de me parece una mangranada (chorrada, parida, pérdida de tiempo) a estos actos que tanto nos gustan y que se quedan siempre en la superficie, en el aparentar. Mucha parafernalia, muchas palabras bonitas, mejores deseos... y al acabar pasa como cuando estudiábamos para los exámenes, que hacíamos reset y nos olvidábamos de todo lo anterior.
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| No es muy afortunado elegir un animal que es considerado "la rata del cielo" |
He estado en un acto de estos en mi pueblo. En este caso, no dudo de las buenas intenciones de los organizadores, por supuesto. Pero creo que los zagales estaban más contentos por picarse un rato de clase que por celebrar la paz. Me parece que ellos van a seguir pegándose en el patio y poniendo motes a los más débiles por mucho que les hablen de un indio calvo de metro y medio vestido con una sábana que se llamaba Ghandi.
Y es que los mismos que les estamos vendiendo lo bonita que es la paz y que es necesario hablar con los corazones y no los cañones (frase literal leída en dicho acto) somos los que la líamos parda a todos los niveles: desde la bronca con el vecino de escalera; el insulto gratuito al árbitro o al hincha contrario hasta llegar a los conflictos armados internacionales. Unos lo llaman luchar por la libertad y la democracia, otros lo llamamos genocidio y fomentar el negocio de la muerte.
Yo soy pacífico, que no pacifista. Me explico. Soy pacífico porque no me habré metido en más de dos peleas en mi vida y fueron para defenderme. Si alguien se pasa conmigo, suelo tragar, darme la vuelta y elegir que no vale la pena joderme el día o una noche de fiesta solo por un estalentau (al final el día me lo acabo jodiendo por sentir que me he dejado pisar, cosas del Síndrome de la Insatisfacción Permanente pero ese es otro tema) No tengo mala idea, de hecho de tan confiado soy gilipollas. No soy como esos que van jodiendo a los demás por deporte y que les sale espontáneo. Y tengo escrúpulos, conciencia y principios aunque sean muy particulares (Dios, pero de dónde cojones he salido).
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| Esto queda muy bonito pero al final, no sirve pa ná |
Pero no soy pacificista. No hago ni haré nunca de abanderado de la paz. Porque como os comenté con el odio en una anterior entrada (y de hecho odio y guerra son términos indisolubles) la guerra es algo cosustancial al hombre. Algún panolí tiene la osadía de preguntar en alto ¿podrá el hombre vivir algún día en paz? A ver, manguán. No creo que haya habido un solo día en la Historia de este Cáncer llamado Humanidad en el que no nos hayamos dado de palos entre tribus, pueblos, países... Está en nuestra naturaleza.
Por supuesto, no digo que haya que inculcarles a los críos que a tomar por culo bicicleta y que se den de hostias. Hay que fomentar conductas no agresivas y violentas. Pero, coño, no les contemos milongas. Como dice otra amiga mía, los niños son niños, no gilipollas. A veces se nos olvida y los tratamos como tales. Si tú les vendes la moto de la paz, el amor, Gandhi y la madre que lo parió y luego enchengan la tele y ven la que estamos montando los mayores, lo más normal es que nos manden a cascala.



