lunes, 30 de enero de 2012

Día de la Paz...y otras mandangas

A mi eso del Día de la Paz me parece una mangranada. Pero no porque sea especialmente violento, que no lo soy en absoluto. Sino porque dime algo que necesite un día de... para ser reivindicado y te diré algo que está bien jodido. Con acierto me decía una amiga que si ha de existir el Día de la Mujer será porque las cosas no van bien y estamos lejos de la igualdad. Aunque para algunos cortos de miras la igualdad se alcance simplemente con decir miembros y miembras, alumnos y alumnas, trabajadores y trabajadoras en cada frase que dicen.

Me refería con lo de me parece una mangranada (chorrada, parida, pérdida de tiempo) a estos actos que tanto nos gustan y que se quedan siempre en la superficie, en el aparentar. Mucha parafernalia, muchas palabras bonitas, mejores deseos... y al acabar pasa como cuando estudiábamos para los exámenes, que hacíamos reset y nos olvidábamos de todo lo anterior.

No es muy afortunado elegir un animal que es considerado "la rata del cielo"

He estado en un acto de estos en mi pueblo. En este caso, no dudo de las buenas intenciones de los organizadores, por supuesto. Pero creo que los zagales estaban más contentos por picarse un rato de clase que por celebrar la paz. Me parece que ellos van a seguir pegándose en el patio y poniendo motes a los más débiles por mucho que les hablen de un indio calvo de metro y medio vestido con una sábana que se llamaba Ghandi.

Y es que los mismos que les estamos vendiendo lo bonita que es la paz y que es necesario hablar con los corazones y no los cañones (frase literal leída en dicho acto) somos los que la líamos parda a todos los niveles: desde la bronca con el vecino de escalera; el insulto gratuito al árbitro o al hincha contrario hasta llegar a los conflictos armados internacionales. Unos lo llaman luchar por la libertad y la democracia, otros lo llamamos genocidio y fomentar el negocio de la muerte.

Yo soy pacífico, que no pacifista. Me explico. Soy pacífico porque no me habré metido en más de dos peleas en mi vida y fueron para defenderme. Si alguien se pasa conmigo, suelo tragar, darme la vuelta y elegir que no vale la pena joderme el día o una noche de fiesta solo por un estalentau (al final el día me lo acabo jodiendo por sentir que me he dejado pisar, cosas del Síndrome de la Insatisfacción Permanente pero ese es otro tema) No tengo mala idea, de hecho de tan confiado soy gilipollas. No soy como esos que van jodiendo a los demás por deporte y que les sale espontáneo. Y tengo escrúpulos, conciencia y principios aunque sean muy particulares (Dios, pero de dónde cojones he salido).

Esto queda muy bonito pero al final, no sirve pa ná

Pero no soy pacificista. No hago ni haré nunca de abanderado de la paz. Porque como os comenté con el odio en una anterior entrada (y de hecho odio y guerra son términos indisolubles) la guerra es algo cosustancial al hombre. Algún panolí tiene la osadía de preguntar en alto ¿podrá el hombre vivir algún día en paz? A ver, manguán. No creo que haya habido un solo día en la Historia de este Cáncer llamado Humanidad en el que no nos hayamos dado de palos entre tribus, pueblos, países... Está en nuestra naturaleza.

Por supuesto, no digo que haya que inculcarles a los críos que a tomar por culo bicicleta y que se den de hostias. Hay que fomentar conductas no agresivas y violentas. Pero, coño, no les contemos milongas. Como dice otra amiga mía, los niños son niños, no gilipollas. A veces se nos olvida y los tratamos como tales. Si tú les vendes la moto de la paz, el amor, Gandhi y la madre que lo parió y luego enchengan la tele y ven la que estamos montando los mayores, lo más normal es que nos manden a cascala.

lunes, 23 de enero de 2012

Nos gusta bajarnos las cosas gratis y punto.

Cierran Megaupload. Bueno, me jode pero menos, que yo lo usaba poco. Lo mío es más el UTorrent. Porque yo me bajo música y películas, fundamentalmente. Sí, insisto, música y películas, no apuntes de neurocirugía ni libros en latín libres de Copyright. Me bajo cosas que han hecho personitas, con más o menos fortuna. Me bajo cosas que cuestan dinerito y tienen sus derechos de autor (porque hay gente que las hace y esa gente no vive del aire). Y no me las bajo porque sea un gran defensor de la libertad de expresión sino porque me salen gratis.

Por eso, me toca bastante los cojones todo el rollo éste de rasgarse las vestiduras y decir que chapar  Megaupload es atentar contra la libertad de expresión. El 97,2% de los que nos bajamos cosas nos suda la polla la libertad de expresión, lo que nos pasa es que si tuviéramos que pagar de nuestro bolsillo lo que nos bajamos, nos costaría un huevo de pasta. Somos gente práctica que pasamos de dilemas morales¿Quién paga algo cuando lo puede tener gratix? Pregunta retórica.

Que los internautas pongan excusas para seguirse bajando las cosas por el morro les convierte en gente tan hipócrita como los ejecutivos y las estrellas de las discográficas y las empresas de cine que lloriquean diciéndote que las industrias del ocio se van a ir a la mierda por las descargas ilegales, mientras ves al cerdo de turno, que ni siquiera canta bien, yendo en su avión del piso en La Moraleja a la mansión en Venice Beach.

Los de Megaupload, no olvidemos, como los de Pirate Bay y otras tantas páginas del estilo se han forrado el riñón a base de fomentar que la gente no pague para obtener cosas que, a priori, valen pasta. No son una ONG. Tiene afán de lucro. El mismo afán de lucro que el hijoputa de la discográfica que te vende un cedé a 18 euros. Yo no quiero que sea un cedé libro con una dedicatoria firmada, una muñequera de regalo y un vale descuento para el McDonalds, además de un libro inédito de poemas de cuando el artista tenía ocho años. Lo que quiero es que bajen los precios. Y aún así, si lo puedo tener gratis, me lo bajaré. Y punto.

martes, 17 de enero de 2012

Canciones que debería odiar y me encantan

¿Por qué será que hay canciones que no entran para nada en las coordenadas de tus gustos habituales pero te gustan igualmente? ¿Las oí en algún momento especial?¿Saben pulsar alguna tecla inconsciente y desconocida?

Yo tengo un cajón en mi cerebro bautizado como "canciones que debería odiar pero me encantan" y os voy a poner tres ejemplos:

                                                               De la película Oh Brother Where Art Thou, el tema Man of Constant Sorrow

                                                                        Camilo Sexto - Vivir Así es Morir de Amor

                                                                        Sensity World - Get It Up


Cualquier otro tema del mismo estilo me supone una tortura china. Pero ahí están estas tres canciones, formando parte de mi propio imaginario personal.

lunes, 16 de enero de 2012

Españoles, Fraga...ha muerto.

Si no hay na más que palmarla pa que digan lo bueno que eras. Pues no me sale de los cojones. Puta manía de lamerle el culo a los muertos. Y no es que se trate de hablar mal, sino de poner las cosas en su sitio.

El perfil democrático de Fraga me ha resultado siempre discreto, por decirlo suavemente. Me jode la memoria selectiva, voluntaria o inconsciente, de nuestros políticos. Me suda la polla que Fraga estuviera en la redacción de la Constitución (una Constitución que, por cierto, en muchos temas es altamente insatisfactoria). Aquella época de la Transición fue un sálvese quien pueda y maricón el último. Y hay muchos que se hicieron demócratas de puertas para afuera porque era lo que convenía.

                                                                        Por si a alguno se le había olvidado  


 Fraga me parece, simplemente, un superviviente en el peor sentido de la palabra. Creo que hizo lo que hizo para mantenerse en el poder. Y lo consiguió. Un señor de modales autoritarios que gobernó el PP y Galicia como su pazo particular. Claro, había tenido un buen maestro.

No estamos hablando de cualquier simpatizante franquista de a pie. Yo eso hasta lo puedo entender. No todos sirven para clandestinos y mártires. Pero, coño, se trata de un señor Ministro de Información de la Dictadura que, como máximo, participó activamente en la represión franquista y, como mínimo, trabajó intensamente para ocultarla y dar una versión sesgada de la realidad española a base de landismo y suecas.

Así que vale, que descanse en paz y eso. Pero que no me vengan con hostias.

sábado, 14 de enero de 2012

Odiar nos hace humanos

Mi amiga Luci trataba de resumir mi postura en la conversación que estábamos teniendo no hace mucho con una frase que me gustó: "Hay que odiar más". Y aunque hubiera sido muy tentador ponerla como título de esta entrada, no hubiera reflejado realmente lo que quiero decir. Mi teoría es que odiar es, simplemente, inevitable.

Yo odio a gente. No hablo de que me caigan mal o me resulten molestos. No. Yo ODIO a esa gente. Menos mal que están contados con los dedos de una mano. Pero hay gente que me provoca ese sentimiento. Muchas veces, comentándolo, ves la cara de flipe que te ponen cuando dices que odias. Una muestra más de esta sociedad de apariencias, porque todos sabemos que la gente odia, lo que está mal es decirlo. Obviamente, como yo no tengo protocolo, sino protoculo (así me va) pues esas pamplinas me las ahorro.

Me da mucha risa cuando les devuelvo la pelota y les pregunto ¿vosotros odiáis a alguien? Y no te contestan con un rotundo NO, que sería lo natural si sus corazones no albergaran ese sentimiento. Lo que hacen es soltarte esa frase de "jo, pero es que la palabra odiar...es muy fuerte". Pues llámalo caramelo de limón, pero el sentimiento se tiene y lo demás es semántica: me cae mal, no lo aguanto, no lo soporto, me da tres patadas...Coño, sinónimos más o menos fuertes del ODIO.

No os fiéis de aquellos que digan que no odian, porque además de odiar son unos embusteros. Algún empanado happy flower de la vida habrá pero el 97,2% os están vacilando. Yo prefiero reconocerlo abiertamente.

¿Por qué somos tan falsos y nos cuesta tanto admitirlo? Hostias, mirad las noticias. La Coca Cola, que ya tiene cojones, sacó un anuncio navideño con algunos ejemplos de que no todo es tan malo, de buenas noticias, de solidaridad, de amor chiripitiflaútico. Lo triste es que puedes hacer cuarenta mil anuncios más mostrando lo cabrones que somos los unos con los otros.

No me digáis que en este planeta podrido lo que prevalece es el amor porque me partiré la caja en vuestra cara, con una risa profundamente desagradable, así como de malvado y no me gusta ser maleducado. Puede que no haya habido un puto año desde que tenemos conciencia de los seres humanos como civilización en el que no haya habido algún tipo de guerra o conflicto violento. Y esa solo es una de las cuarenta mil formas de putearnos que hemos descubierto; que para eso somos unos linces.

Si el amor es algo natural, el odio lo es también. Son sentimientos que nos definen. Si no amamos somos robots. Si no odiamos, también. Por eso estoy firmemente convencido de que odiar es una de las cosas que nos hace humanos.

No. No diré que hay que odiar más. No estoy venado. Sé que ese sentimiento es triste. Pero si diré que es inevitable odiar porque el odio nos hace humanos.

Balada Triste de Trompeta o cuando se mancha el buen nombre del cine

Realmente, no son horas. Pero es que si no lo suelto, esta noche ni duermo. Acabo de ver Balada Triste de Trompeta, de Álex de la Iglesia. Y me parece una de las mierdas más impresionantes con las que me he topado en mi puta vida. No suelo dejar las películas sin acabar, por no sé qué suerte de respeto por el trabajo del montón de gente que está metida en un rodaje. Solo no he podido acabar "The Killer Barbies" y "Colega, dónde está mi coche". Pero ésta es la primera en años con la que he estado a puntito, a puntito de darle al stop y hacer algo más interesante como cortarme las uñas u ordenarme los calcetines.

Payasos psicópatas, casualidades de guión pésimo escrito por quien no sabe explicar de otra manera el encuentro de los personajes, el atentado de Carrero Blanco, un mordisco en la mano de Franco, Raphael, violencia de género veladamente justificada, correr por correr, disparar por disparar, el viejo fallo de director verderol de meter a la novia, mucho más joven, en la peli que uno dirige; idas y venidas en frenesí injustificado, parques de atracciones, Madrid setentero que más bien parece posapocalíptico... Estos son algunos de los elementos que se revuelven caóticamente en esta infección cinematográfica.

Me ha quedado claro que aunque Álex de la Iglesia siempre ha salido como coguionista, quien realmente escribía las historias de sus películas debía ser el otro que figuraba en los títulos de crédito, Jorge Guerricaechevarría. ¿Por qué lo digo? Todos los filmes anteriores de De la Iglesia (desde el corto "Mirindas Asesinas" con el que se hizo famoso a "los Crímenes de Oxford"), podían gustar más o menos pero cumplían eso de que "una mala película de un buen director es mejor que muchas buenas películas de directores mediocres".

                                                                El actor protagonista, Carlos Areces

Jodo si se nota que no está el Guerrica esta vez ¿Resultado? Una mala película. Aunque calificarla de mala es hacerle un feo a las películas malas, pero honestas en su cutrez. Soy un buen jurador, a faltar no me gana nadie pero os aseguro que me he quedado sin las palabras que me permitan expresar con claridad el pestiñazo que ha manchado mis retinas.

El cabreo es mayúsculo cuando además sabes que le dieron premios en la Mostra de Cine de Venecia. Solo lo puedo justificar por el consabido amiguismo en el cine que permite que gente como Almodóvar triunfe haciendo la misma película una y otra vez o poniendo en cuarentena el criterio de unos italianos que han tenido a Berlusconi como primer ministro...DOS VECES.

El cine español fue, sin que sirva de precedente, más justo con lo que se merece este engendro. Le dio tan solo los Goyas a mejor maquillaje y efectos especiales a los que, obviamente, ninguna objeción por mi parte porque son marca de la casa en cualquier película que se precie de este director. Aunque, tristemente, creo que fue más un castigo por su dimisión de la Academia del Cine y no un caso de buen criterio y justicia artística.

lunes, 9 de enero de 2012

Cuanta puta y yo que viejo

Es para flipar la campaña que se está haciendo en las televisiones para que compremos cosas de marca. Claro que sí. Más dará que estemos en crisis y no tengamos un puto duro. Más dará que muchas marcas blancas son marcas conocidas encubiertas (tan solo hay que mirar las etiquetas de muchos productos en grandes superficies) Comprar cosas de marca mola.

Así que se ve a actores, presentadores y, lo que más me jode, periodistas de los telediarios poniendo el culo defendiendo el uso de las marcas...¿Por qué creen en ello? No, porque son unas putas. Ya, sí, todos los somos. Lo que importa es el precio al que nos vendemos.

Qué poca credibilidad merecen estas campañas de amenaza velada de las empresas anunciantes ("Si no, me voy donde me quieran más") Estas campañas de "me la pelan mis principios" (principios en la tele, a veces de tan naif soy gilipollas). Solo son bustos pagados para decir lo que se les ordenan.

Y aprovechando el tema quería hablar de la hipocresía de esas mismas empresas capaces de quitarle la publicidad a La Noria por traer pagando a la madre del asqueroso asesino El Cuco, obtener publicidad gratuita con ello como adalides del buen gusto para, pocas semanas después, volver a la chita callando como perrillos falderos. Se podrían haber evitado ese ataque de falsa moral porque cada vez que hacen una gilipollez de estas se quedan con el culo al aire y nos demuestran que de lo que se trata es de ganar dinero.

sábado, 7 de enero de 2012

¿Por qué solo tengo señoras de Massachusets cuando le doy a "Siguiente Blog"?¿Me he liado y he creado mi blog en un portal de marujas yanquis?

El director-repartidor

¡¡¡Estudia!!!. ¿o es que quieres ser repartidor de publicidad? Eso oí en una famosa serie de televisión española. Pues bien, como llevo ya un par de meses en el gremio del transporte a pie de mercancías, tengo varias cosas que decir al respective.

En primer lugar, mi más sincero y profundo respeto por una profesión condenada al desprecio de los ignorantes. No soy alguien que juzgue a la gente por el trabajo que tienen, pero no hay nada como vivir algo en primera persona para hablar con más conocimiento de causa.

Quiero hacer un inciso. No es que mi empresa vaya mal, por Dios. Qué va. La cosa es que vi un documental de Leonardo Da Vinci y pensé que ponerme a repartir era mi particular forma de aspirar a hombre del Renacimiento. Ahora ya soy periodista, maquetador cutre, fotógrafo, editor chusco de vídeos y noticias de radio...y repartidor. De hecho, mi cargo oficial es, en estos momentos, director-repartidor. Salvo tres días de cada quince que soy más repartidor que otra cosa.

Obviamente, mi elegía va dirigida a los repartidores que buscan la excelencia. Ese reparto perfecto del mayor número de portales en el menor tiempo posible, buscando el cien por cien de buzones acogiendo mi revista como el seno materno. El sueño de cualquier repartidor vocacional. No de esa chusma que deja cuarenta pasquines en un edificio de ocho timbres. Son la vergüenza de la profesión.

Para empezar, contrariamente a lo que muchos piensan, no todo el mundo puede ser repartidor. Hay que tener una resistencia física del copón. Yo reparto tres días cada dos semanas y al final de cada jornada me tienen que recoger con cuchareta. Hay que tener un espíritu siempre alegre, a prueba de señoras chungas que no te quieren abrir la puerta o de señores malcarados que te dicen que dejes tus revistas en el buzón de publicidad. "Señor, dejaría mis revistas en el buzón de publicidad si fueran publicidad. Lo que yo reparto es una revista intercomarcal de información gratuita apoyada por esforzados empresarios y comerciantes de esta ciudad", replico dignamente.

Es lo que tiene repartir lo que tú mismo has parido. Te rompen el corazón las muestras gratuitas de desprecio.

También he descubierto que es necesario un aguzado sentido de la geografía urbana y la estrategia. ¿Reparto por manzanas?¿en cruz?¿por un lado de la acera y luego por el contrario? ¿donde dejo el carro?¿se me lo llevarán? Dios, qué puto estrés.

Luego está el maravilloso mundo de los buzones. Verticales, horizontales, con la entrada por arriba, por abajo, lateral... en forma de buzón yanqui en el que Rose espera la carta de Johnny desde la Guerra de Corea, en forma de casita, dentro del patio, en el exterior al lado del portal del edificio (esos son los más guays, que no hay que llamar al timbre, pero me parece un exceso de confianza. Hay mucha mala gente y una rendija para introducir lo que se te ocurra puede ser un manjar difícil de ignorar para algunos).

El de los buzones es un mundo donde solo la imaginación pone los límites. Pero quiero reparar especialmente en las rajas de las puertas. Levantas una chapa protectora e introduces la revista (qué sexual todo, ahora que pienso, me estoy poniendo a cien).

Mi pregunta es: si esa es su función ¿para qué cojones los ponen en la parte de abajo de la puerta a escasos dos putos centímetros de altura del suelo?¿Se creen que repartir no es lo suficientemente cansado que quieren que haga flexiones?¿Me están llamando gordo? Perdona, pero estoy fuertecito.

También son hilarantes esas tapas protectoras de metal que pesan dos kilos y se abren hacia adentro. Nada más meter la revista, zasca, atrapamiento digital. Más de un dueño debe tener una colección de dedos de repartidores y carteros a modo de trofeo como el cazador que tiene cabezas disecadas de animales.

Es interesante también la voz de cajera del Día (bueno, del Simply, que las del Día tienen muy mala hostia) que se te pone a base de repetir trescientas veces: "buenos días/tardes, traigo el Ecos del Cinca, ¿me abre, por favor?". En las primeras horas del primer día de reparto comienzo exultante transmitiendo buenas vibraciones. Al final de la jornada, solo se oye una voz ronca y robótica que dice: "Ecos, abra".

Eso sí, repartir también tiene sus cosas positivas. Siendo una persona de trabajo sentado frente a ordenador, tres días pateándose el pueblo me van fenomenal. Se me está poniendo un culitooooooooooo. ¿A que ya os habiais dado cuenta, golosones? Además, me agarro el mp3 y voy enchufado todo el día con mis "gritis jits". Que no me extraña que flipe la gente cuando me pilla moviéndome al ritmo de la música mientras espero que me abran el portal. Pero, que se le va a hacer, soy asín. Además, son tres días de encefalograma plano en el que no hay mañana, solo el siguiente portal. Y eso relaja la hostia.

En definitiva, que si véis a cualquier repartidor de cualquier historia, no os apartéis con aire superior. Como dicen los yanquis It's a dirty job but someone's gotta do it. Y, desde hace dos meses, ese someone soy yo.

jueves, 5 de enero de 2012

Andadas

Buenas, gente. Desde hace un tiempo (quién me ha visto y quién me ve) me hago lo que yo llamo andadas de horeta y media. El por qué de la duración tan concreta tiene una explicación muy clara: no hay cojones a hacerme madrugar. Así que, especialmente en invierno, hora y media es lo que tengo de máximo si empiezo a patear después de comer y, además, tienes que llegar al sitio en coche.

Como me llevo la cámara y hago fotiches, al final lo he convertido en una sección de la revista que "relleno" (todo sea por amortizar esfuerzo) La idea es que no hace falta ir a Guara y al Pirineo (aunque también mola, y mucho) y desconocemos que en nuestro entorno tenemos paseícos bien majos para hacer solos, con amigos y/o la familia. Vamos que son como una película Disney (aptas para todos los públicos y estómagos fuertes)

Ya llevo casi una veintena, pero voy a empezar (por ahora) con las últimas, sino váis a acabar hasta los cojones de tanta andada.

La de hoy nos lleva desde Peralta de la Sal hasta el cruce de la pista forestal con el sendero del barranco de Zurita. Espero que os gusten.

DE PERALTA DE LA SAL AL DESVÍO DEL BARRANCO DE ZURITA


De la localidad de Peralta de la Sal surgen muchos e interesantes itinerarios. Ya os he presentado algunos como el que va a Gabasa a través de las salinas, el paseo hasta Calasanz… y en esta ocasión volvemos a partir de la localidad natal de San José de Calasanz para dirigirnos hacia Zurita, que pertenece al municipio de Baélls. Os tengo que avisar de que para llegar hasta Zurita no nos basta una andadeta. Son varias etapas de las que, de hecho, solo he cubierto un par por ahora y aún estoy buscando la fórmula para que los paseos sean compatibles con la filosofía de la hora y media de duración y el fácil acceso con vehículo al punto de partida de cada paseo.

Así que en esta primera etapa partiremos de la zona de las piscinas de Peralta de la Sal y llegaremos hasta el punto en el que la pista forestal que va a Gabasa se cruza con el barranco y sendero de Zurita.
Como siempre, nos vamos a situar. Desde Monzón, tomaremos la carretera de Almunia de San Juan, cruzaremos Azanuy y llegaremos a Peralta. Unos veinticinco kilómetros y aproximadamente media hora de trayecto. Desde Binéfar, tenemos dos posibilidades como ya os he dicho alguna vez: tomar la carretera de San Esteban y desde allí 1) hacia Azanuy y Peralta o 2) directamente hacia Peralta por una carretera que a mi, personalmente, me gusta mucho como ruta escénica.

Llegados a Peralta de la Sal, cruzaremos la población en sentido a Gabasa. Al poco de pasar las instalaciones de los escolapios veremos el desvío a las piscinas municipales y una pequeña zona deportiva. Aparcad por ahí e iniciad el camino a pie. Durante medio kilómetro, el trayecto es común con el que lleva a las salinas y Peralta pero llega un momento que si bien para Gabasa hay que tomar el desvío a la izquierda y cruzar las salinas, para Zurita hay que tomar el camino rural de la derecha. Nos os preocupéis, está bien señalizado.

Ese camino que conduce a varios huertos se convertirá en una pista forestal cuando dejemos los campos de cultivo y nos internemos en el monte. La pista discurre paralela al barranco de Zurita y está en alto por lo que tenemos una posición privilegiada para dominar visualmente el congosto. Encontraremos un paisaje muy interesante durante todo el camino.

Ejercicio físico vamos a hacer. El camino cuenta con repechos y bajadas que se relevan. Nada más tomar el desvío mencionado al cabo de medio kilómetro de empezar nuestra andada, podemos ver un acueducto bastante bien conservado. Durante unos minutos nos encontramos huertos de los vecinos hasta que nos internamos en el monte puro y duro.

Siendo yo natural de Binéfar, en la Litera Baja, no deja de sorprenderme el paisaje de monte que se encuentra a tan pocos kilómetros de la capital literana y dentro de la misma comarca. Puede que la magnitud de Guara y el Pirineo sea más espectacular, pero si tenéis el tiempo ajustado y os apetece pasar tres horetas fuera para que os dé el aire, esta zona es preciosa.

Alrededor de unos cuarenta minutos después de iniciar la andada, el camino registra una importante pendiente que nos lleva hasta el mismo lecho del barranco. A la derecha, veremos una señal que nos dice que siguiendo por el fondo del barranco se llega hasta Zurita. Aunque sabía que me iba ya de tiempo, me adelante unos centenares de metros por el sendero intentando estudiar lo que podría ser una posterior andadeta. 


El entorno es espectacular pero no existen buenos pasos para vadear el río. ¿Consecuencia? Tras meter dos veces el pie en el agua hasta la rodilla convine en que este tramo es mejor realizarlo en una estación más seca y que de seguir camino adelante en esta época sería más razonable continuar la pista forestal. De todos modos, ya había consumido la mitad de mi tiempo y me tocó volver por donde había venido, cavilando sobre cuál es la mejor forma de encaminarme a Zurita en siguientes jornadas. 

Te pareces a...

Me parezco a un conocido actor español. Hasta yo lo veo. Mi santa madre incluso guardó una foto de ese tipo porque decía que era clavadito a su querido hijo. Hasta ahí, bueno, vale, me alegro. Es lo que hay.

El problema es cuando te lo han dicho cuarenta y siete mil quinientas doce personas desde que el susodicho actor se hizo famoso. Y no es que tenga nada en contra de él. Al revés, me parece un actor cojonudo.

Pero "los que nos parecemos a alguien" sufrimos un abanico de reacciones que van del comentario amistoso y bienintencionado del estilo "es que te pareces mogollón" al del subnormal borracho que te llama cincuenta veces por el nombre del personaje que ha dado fama al actor en cuestión. Y cuando pones cara de estar hasta los cojones, te dice: "hombre que te lo digo de broma, no te habrás ofendido".

Aquí quiero hacer un inciso. ¿A santo de qué ese prólogo de "hombre, te lo digo de broma" es una bula papal para todo? Nunca lo he entendido.Será una broma cuando a mi me lo parezca, no cuando lo diga el gilipollas de turno. Más de uno debería entender que broma es cuando se ríen el emisario y el receptor.

Pero a lo que íbamos. Yo entiendo que me puede parecer a un actor. Incluso que a alguien eso le resulte curioso. Pero, ¿quien le ha dicho a esa persona que a mi me apetece saberlo?¿Que tiene que venir a contarme su descubrimiento?¿Y que además me tiene que resultar divertido o corro el riesgo de ser un borde sin sentido del humor?

Lástima muchas veces de esa encrucijada que en mi vida marca la prudencia, educación, vergüenza e incluso cobardía porque la frase "te pareces a" se merece como mínimo una contestación del tipo "¿y?" o su versión alargada "¿Y a mi qué cojones me importa?"

Buenas, gente

Nueva incursión en el mundo de los blogs personales. Por supuesto, acabará en la escombrera cibernética como los anteriores. Pero, mientras, escribiré las majaderías que me corroen como rajador, quejica, llorica y escupidor de improperios nato que soy (cumpliendo a rajatabla eso de que perro ladrador, poco mordedor).

No esperéis literatura hecha entradas de blog. Soy demasiado mediocre y vago como para releerme ni siquiera una vez lo que escriba después de haberlo publicado. Y como jurador que soy, esperad una ristra de tacos. Pero para eso están estas hostias, para que uno escriba como le salga de los cojones.

Aquí va a caber todo: desde política (por la bilis que me trago debido a las editoriales que me gustaría escribir y me tengo que aguantar), cine, música, experiencias personales... Eso sí, nada de "hoy me ha salido un grano" o "Siento un gran vacío en mi interior que no me deja vivir" y mariconadas por el estilo, que bien me tendré que guardar algo para mi.

Hala, que nada, que como hombre multimedia ya os iré dando cuenta en facebook de las entradas que vaya escribiendo. Y si nos podemos echar una risas o quedarnos a gusto cagándonos en algo o alguien, pues bien empleado estará el tiempo.

Nos vemos