Impactante campaña en Reino Unido para concienciar sobre los accidentes de tráfico. En el espejo de un baño público de hombres, mientras un tipo se está mirando, un monigote atraviesa el cristal de dentro afuera como si traspasara el parabrisas tras un accidente de coche. Pues bueno, vale, me alegro.
Creía que a estas alturas de la película deberíamos ser conscientes de que ya pueden hacer las campañas más impactantes que se les ocurran, sacar a gente con los budillos fuera, familiares llorando por la pérdida de un ser querido... el efecto nos dura tres segundos hasta que vemos el anuncio de Fairy. Nuestra retentiva es la que es y, además, gran parte de nosotros, entre los que me incluyo, nos transformamos al volante. Y por los cojones nos vamos a acordar de no se qué hemos visto en la tele hace no se cuanto.
Por ello, yo tengo una propuesta de campaña. Seguro que tampoco funciona, pero al menos estará más presente en el día a día del conductor. Ya que hay tantos leñazos de tráfico, se trata de algo muy sencillo. Que no retiren todos los coches tras un accidente, que dejen uno al canto de la carretera para que se vea cómo queda tras el guarrazo. Así, los conductores verán cada pocos kilómetros el resultado de las imprudencias. Y si no, en vez de tantos paneles anunciadores de marcas comerciales, que se pongan fotos bien grandes de piñazos.
Sé qué aún así no cambiaremos pero es más barato y más efectivo que tanto pastizal tirado a la basura en campañas en los medios.
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