martes, 3 de diciembre de 2013

Ahora, buenos gritos. ¿Y antes?

Estoy viendo en los últimos días a unos trabajadores de Canal 9 ultrarreputeados que van persiguiendo por ahí al presidente de la Comunidad Valenciana, Alberto Fabra. Hijodeputa es lo mínimo que le dicen. Y me parece cojonudo, porque hijosdeputa son todos desde el directivo que cobra sueldos de escándalo por tocarse el rabo (y a los demás, les toca las narices) hasta el presidente como autoridad máxima responsable de ese medio de comunicación, perfecto ejemplo de qué NO hacer con un medio público. Pero me hubiera parecido mejor si los periodistas y técnicos se hubieran quejado de la manipulación aberrante que se ha producido durante todos los años en el que el PP ha convertido esa cadena en su patio de vecinos y no solo ahora que se quedan en la puta calle.

Es la sensación que me da, que igual se habían quejado y yo no me he enterado. Que puede ser, que soy muy despistado. Pero si no me he enterado es porque tampoco habrán protestado tanto. Recuerdo, por ejemplo, quejas de los trabajadores de TVE cuando los políticos de turno querían "orientar" las noticias en cierto sentido.

Como cualquier persona que se ve sin sustento en un futuro inmediato, están legitimados a cagarse en la puta madre que parió a los políticos y chupatintas varios pero les debería escocer haber sido CÓMPLICES de esta situación en tiempos anteriores.

Y es que aquí vamos justicos de principios. Es muy jodido tener principios sin un puto duro en el bolsillo. Pero luego cuando rajas, te pueden refrescar la memoria. No me vale eso de "me obligaban", "no podía hacer otra cosa (siempre se puede hacer otra cosa)", "estaba mi futuro en juego (ya, y por eso te jugaste tu credibilidad profesional)". Me suena a lo que dice el mamón de gerente del PP sobre Bárcenas, que le obligaba a firmar recibís pero que el dinero no lo veía. Vamos, poco menos que debería estar amenazado de muerte, no te jode. ¿Quién se lo cree?

En fin, que yo creo que ahora las manifestaciones y protestas son descarnadas como reacción a lo que se reprimido durante tantos años. Aquí en España, somos tan sumisos cuando nos llenan el estómago como beligerantes cuando nos quedamos sin sustento.

Esta situación ha encendido el debate sobre la necesidad o no de los medios de comunicación públicos. Algunos son firmes defensores de que dichos medios no deberían existir. Son los mismos que dicen que estas televisiones y radios están al servicio del poder de turno. Tiene cojones que me vengan ahora los de los medios privados a hacer de abanderados de la objetividad.

El Canal 9 ha estado al servicio del PP. Ya, ¿y El Mundo en la época de Aznar, que parecía la portavocía del Gobierno? Lo digo por el Eduardo Inda que una vez, sí y otra también critica la existencia del medio público. Pero lo mismo se puede decir de La Razón, del ABC, de El País (en este caso, lamiendo el orto al PSOE) Pues que yo sepa, estos medios públicos también padecen un flagrante clientelismo político al que, para más inri, añaden una servidumbre publicitaria (no publiques esta noticia negativa de un banco o una multinacional porque pone un montón de pasta) Así que no me jodan. Claro que no quieren que haya medios públicos, ¡¡¡para tener ellos más negocio!!!

Soy firme defensor de lo público. Se puede hacer periodismo desde lo público y con objetividad razonable. Hay que recordar la TVE de Zapatero o la actual Aragón Televisión (¿cuánto salíamos los aragoneses en televisión antes que no fuera por catástrofes, por el esquí o por acontecimientos folclóricos?) No digo que fueran totalmente independientes, pero vamos, no creo que los medios privados puedan abrir la boca al respecto.

Los profesionales son los que deben velar por el cumplimiento de un determinado código ético. Si no lo hacen, tenemos lo de Canal 9: buenos berridos ahora y un gran silencio durante años.

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