Madre de Dios...¡¡¡un político honesto y coherente!!! Casi me caigo de culo. Por supuesto, es de otro país. Esta noche he visto la entrevista de Jordi Évole al presidente de Uruguay, Pepe Mujica. Me he emocionado de ver a un político al que se le entiende lo que dice, que no se anda con medias tintas a la hora de repartir leña (sin los insultos y aspavientos de otros), que no es dogmático ni impone sus ideas, que no tiene reparos en reconocer que hay cosas en las que ha fracasado y que entiende que tal como está el percal (es un socialista en un país básicamente capitalista) a lo que puede aspirar es a hacer lo máximo que pueda con las cartas que le ha tocado jugar. Toca ser pragmático.
A la vez, me he entristecido porque este señor que para mi es el paradigma de lo que debe ser un político, desde las formas ("un presidente debe vivir como la mayoría de los habitantes de su país, y no como la minoría" dice en el jardín de su modesta casa) hasta el fondo (el paro en Uruguay ha pasado de cerca del 30% a poco más del 10%), no deja de ser una anécdota, rara avis dentro de un sistema político basado en convertir a nuestros representantes en élites ajenas a nuestros problemas.
Demagogo, dirán unos. Populista, dirán otros. Quizá, si no fuera porque lleva décadas siendo consecuente con su filosofía de vida. Vamos, lo que se llama ser coherente. Comparadlo con un político de esos que un día dice una cosa y al siguiente, la contraria, dependiendo de las encuestas y de lo que cree que queremos oir. Mujica dice las cosas de forma que las entienda hasta un crío de ocho años. Y no es porque nos trate como imbéciles sino porque dice verdades como puños tan sencillas como desarmantes: Hay que pensar de forma global, no nacional porque si no es imposible atajar los problemas que afectan a todo el planeta; Ayudar a África es la solución para la inmigración clandestina y no construir muros más altos; Hay un capitalismo que mueve la economía pero hay que huir del capitalismo de lo superfluo que nos convierte en esclavos de estupideces que no necesitamos.
En un mundo político de tecnócratas, economistas; seres grises en definitiva, José Mujica es un filosofo, un hombre sencillo que no DICE que es un hombre del pueblo (huid cuando oigáis eso de un político) sino que realmente ES un hombre del pueblo.
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