lunes, 1 de julio de 2013

Sus Majestades Surferas...¡¡¡Los Coronas!!!

Ayer por la noche tuve la suerte de poder ver a Los Coronas en un minifestival gratuito en un pueblo de Huesca. Supongo que ellos lo fliparían más que yo incluso, porque no creo que sea el tipo de escenario y público al que se suelen enfrentar. Y es precisamente por ello por lo que me gustaron incluso más de lo que me hubieran podido gustar vistos en una sala  o en el típico festival de rock.

Porque demostraron que son unos profesionales del copón. Como esto de la música es arte parece que muchas veces es ajena a la profesionalidad o incluso está reñida con ella. ¡¡¡Es que son artistas!!! se atreven algunos a exclamar a modo de justificación. Y yo creo que ambas facetas no son para nada incompatibles. Por eso, entre tanto esgarramantas e iluminado, da gusto ver a unos currantes del rock, unos obreros del surf.

Los Coronas

Desplegaron un concierto impresionante durante cerca de dos horas, con varios bises ante un auditorio en el que había 200 personas tirando largo. No reaccionaron con aspavientos e incluso se tomaron con cierto humor la presencia de un patético espontáneo, el típico borrachuzo paleto de pueblo cuya vida debe ser tan triste que necesita llamar la atención de esta manera. O alguien, simplemente, que tiene problemas con el alcohol...y el alcohol con él. El cantante exhibió una pose de canalla simpático que me encantó. Eso hay que decir que también es talento además de profesionalidad porque, muchas veces, caer bien no se puede forzar.

Ya que es un grupo eminentemente instrumental, el líder de los Coronas quiso demostrar que sí, que sabe hablar y nos contó unas historias enraizadas en el rock y en la propia trayectoria del grupo que despertaron las risas del público. Nos rendimos ante ellos a los dos segundos de haber empezado el set.

Claro, normalmente, llevar a unos modernos a un festival de pueblo hace que los abuelos que se acerquen por allí (que se acercan, menudos son los de los pueblos cuando se deja entrar a un sitio gratis) tuerzan el morro porque las propuestas musicales se les escapan de las manos. Pero claro, ahí estaban los Coronas, con puro surf y rockandroll. Ahí sus cojones que se marcaron un pasodoble y versionaron un clásico de Marisol. Es decir, embelesaron al público de ocho a ochenta años. Otra muestra de que son unos señores músicos.



El rock es actitud. No chulería, no payasadas, no macarradas, no poses. Actitud. Y los Coronas son unos verdaderos maestros. Para eso llevan el tiempo que llevan. Y que duren mucho más.

No me querría olvidar de la pareja que vimos antes del concierto de los Coronas. Se llaman Crudopimiento y su propuesta es una bizarra versión del blues y el folk americano más profundo, con instrumentos que parecen hechos con sus propias manos. Su cantante parece poseido por los blues men de cruce de caminos que tocan por la voluntad, al que se añade el poso de un artista tan iconoclasta como Tom Waits.

Crudopimiento



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