viernes, 25 de mayo de 2012

¿De qué cojones habláis las noches de fiesta?

Recientemente me encontré a una amiga que hacía mogollón de años que no veía. Coincidimos en un festival de música y bueno, nos pusimos al día. Bueno, yo lo intenté porque volví a sufrir ese severo caso de "no se de qué cojones hablar cuando salgo de fiesta por la noche". El caso es que no habían pasado ni diez minutos que ya estaba yo con mi proverbial: "bueno, pues nada..." que, traducido es "¿puedes brincar ya de aquí?

Y no es que no me hiciera ilusión verla. No es que no tuviéramos cosas de que hablar. Es que, simplemente, me quedo en blanco y quiero que el trago pase cuanto antes. Obviamente, podréis adivinar lo que he ligado yo en esta vida. Porque las tías no solo quieren que seas tú el que vayas a hablar, sino que encima...quieren que lo que digas sea interesante. Que estrés. Por he sido generalmente de la opción "me voy a enzorrar y prou".

Además, si añadimos que las pocas veces que estoy "inspirado" y mantengo una conversación medio larga saliendo de farraka, siempre tengo la sensación de que el de enfrente me va a bostezar en el jeto, pues ya me diréis.

Lo curioso es que no es cuestión de timidez. El que me conoce sabe que en otras ocasiones me pasa al revés: lo difícil es que hacerme cerrar el buzón. Entonces, ¿qué maleficio me embarga las noches de jarana? Yo con mis frases sueltas, mis bailoteos y mis tragos parece que tengo suficiente. Pero no es así, porque luego os veo a todos enfrascados en vuestras conversaciones y digo: "que envidieta".

Así que si alguna vez os da la sensación de que me os quiero sacar de encima o que paso de vosotros, no os lo toméis a mal. Es el bloqueo nocturno. Bueno, quizá con alguno se me pase que no tenga putas las ganas de hablar con él/ella. Pero seguro que no sois ninguno de los que leeis esto.

martes, 8 de mayo de 2012

Hay que pillar el punto...y aparte

Viva el punto y aparte. Mueran los que nos destrozan la vista no poniendo ni uno y convirtiendo un texto en un mazacote infumable. Incluso aunque lo que se cuente sea interesante la falta de este inocente puntito y el espacio en blanco consiguiente puede tener un efecto alienante que ni cinco bombas de Hiroshima.

No hay nada que tire más para atrás que ver un conglomerado de texto sin un resquicio para el descanso de la vista. Suena a escritura compulsiva sin reflexionar. Y muchas veces no es verdad. Hay textos que están muy bien. Pero a la décima línea estás hasta los huevos y lo dejas por imposible. Porque en un texto no solo importa el fondo, sino la forma.

La autoayuda no me ayuda

Como si de una conjunción astral se tratara, me enfrento dos veces en poco tiempo al tema de la capacidad que uno tiene de cambiarse a sí mismo y las cosas a su alrededor. El tema sale a la conversación en una cena con unos amigos y al día siguiente leo un artículo en el suplemento de El País. En ambos casos me pongo como frenético. No lo puedo evitar.

No puedo evitar que me salga un sarpullido al escuchar razonamientos del estilo de "si quieres, puedes", "tan solo tienes que proponértelo y cambiarás", "puedes hacer del mundo lo que tú quieras"... y mandangas de autoayuda similares. Quien piense que tan solo depende de uno mismo cambiar su situación, está jodido, se está engañando y el batacazo que se pegará cuando se dé cuenta será de aupa.

No, señores y señoras, uno puede hacer lo que quiera...DENTRO DE LO QUE LE DEJEN. Si las cosas dependieran de uno mismo estrictamente nadie sería tímido, miedoso, depresivo... Y ahí llega la puntilla de los positivistas de los cojones; la que me hace ponerme como un tocino cuando discuto. Me levanto y empiezo a bracear, indignado, cuando oigo: "bueno, el que no cambia, es solo porque no quiere". Eso, cojonudo, si me pasa algo malo y no pongo la otra mejilla alegrándome de que el sol luce y los pajarillos cantan, es culpa mía.

No hago apología del pesimismo. Siempre digo lo mismo: "niños, no seais como yo". Está bien enfrentarse de manera positiva a las cosas. Pero no hay que encegarse pensando que basta con una buena sonrisa y una actitud positiva para que todo sea chiripitiflaútico. A no ser que estés drogado o vayas zorro.

De hecho, los momentos bajos, los malos ratos, pueden ser catalizadores de un cambio que sea a mejor. Si solo pensamos en lo bueno y metemos la mierda debajo de la alfombra, estamos alterando la realidad y eso al final nos pasará factura.

Todos tenemos un bagaje, una historia personal. No nos pueden meter en el mismo saco y hacernos creer que con cuatro ejercicios mentales, que muchas veces rozan el simplismo insultante, vamos a dejar nuestras frustaciones a un lado y nos vamos a convertir poco menos que en el puto señor Miyagui.

Sed conscientes de lo bueno, pero también sed conscientes de lo malo. Actuad en consecuencia e intentad ser moderada y razonablemente felices. Si lo conseguís, os podéis dar con un canto en los dientes.

jueves, 26 de abril de 2012

Las fotos del director-repartidor

Una de las prohibiciones que animan a hacer lo contrario

En el rellano de un edificio
El famoso buzón seccionadedos

Hala, mete la mano y deja la revista sin perder el brazo

En estas situaciones, doblar el espinazo adquiere sentido pleno. ¿Está hecho para un pitufocartero?

¡¡¡Qué felicidad!!! Buzones en el exterior del edificio. Emmm ¿no tienen zagales en ese barrio? Porque yo estaría preocupado.

Nueva propuesta para los saltos de esquí de Año Nuevo. Cojones tendrá el de la silla de ruedas que baje por ahí.

Gracias por avisar.

Ya, pero ¿concierto de quien?¿Sorpresa?

Papel no va a faltar. Lo digo por el contenedor de detrás.

Sí hay clases. Jodo si las hay.

Ya me he tenido que oir un par o tres de veces en poco tiempo que eso de las clases sociales es algo desfasado; que hablar de izquierdas y derechas no tiene sentido en pleno siglo XXI.

Pues ese es uno de los mayores logros de la derecha, hacer creer a muchos que ya no hay clases: que porque durante unos años la mayoría nos pudiéramos hipotecar por un miserable coche o un piso, ya somos todos iguales.

En estos momentos la diferencia de clases es vergonzosa de tan abrumadora. Hacía mucho, mucho tiempo en el que los trabajadores no estaban tan alejados de los patronos. ¿Clase media?¿Dónde está? Si hablamos de autónomos, profesionales liberales y pequeños comerciantes y empresarios, están tan jodidos como los proletarios de turno.

Nunca antes los que mandan lo habían hecho con tanta desfachatez. No los peleles de los políticos, sino los de las perras, los que se dedican a manejar los hilos. Ahora ya no se esconden y ponen a los suyos de presidentes: el de Italia, Mario Monte, fue consejero de la Coca Cola y Goldman Sachs; el de Grecia, Lukas Papadimos, vicepresidente del Banco Central Europeo. Tócate los cojones.

¿Cómo pretenden gobernar para millones de personas normales con las que no se tomarían un café ni hartos de vino?¿Cuando no conocen lo que es sufrir para llegar a fin de mes?

Esta gentuza entiendo que niegue algo tan claro como que las personas no somos iguales en esta sociedad. Lo que me entristece son esos otros ciegos, los borregos; gente como yo que vota a Guatemala o Guatepeor (como también hice en mis tiempos), creyendo que los que nos han metido en esto nos van a sacar. Y que se te miran alucinados cuando les dices que tienes conciencia de clase y que ellos deberían tenerla también. Porque ya vale de que además de jodidos, agradecidos.

Y es que, al menos, los trabajadores del siglos XIX tenían una ventaja respecto a nosotros. Eran conscientes de su situación, no se creían lo que no eran y tenían bien claro quienes les estaban jodiendo.



martes, 17 de abril de 2012

Mecagüen la campechanía

Me cago yo en la campechanía de alguien que se va a matar elefantes con el dinero que millones de españoles le pagamos. Me cago yo en la pandilla de periodistas y políticos lameculos que siempre salen a la defensa de alguien, privilegiado simplemente porque salió de un coño determinado. Juan Carlos I es intocable y eso es algo que me ataca los nervios.

"Tiene derecho a tener vacaciones como cualquier español", dicen algunos. Primero, cualquier español no recibe decenas de millones de dinero público. Cualquier español no puede disponer de palacios, yates, coches oficiales, aviones, escoltas y qué se yo qué más. Así que si no es cualquier español para lo bueno, no es cualquier español para lo malo. Tiene que dar cuentas de lo que hace y cuando lo hace hasta cuando vaya a jiñar al puto báter.

Yo vivo de lo que me gano a duras penas, no de lo que me costean mis súdbitos. Que por cierto, ¿no es repugnántemente anacrónico que aún existan súdbitos en el siglo XXI? Nadie debe ser más que nadie. Pero adquirir ese privilegio sobre los demás por nacimiento es obsceno. Y que sea una figura querida no nos convierte más que en unos borregos. La española es una sociedad que parece que siempre necesite figuras de poder que le digan lo que tiene que hacer.

Así que si lo que le pagan a este señor campechano viene directamente de los presupuestos de millones de españoles, la mayor parte de ellos jodidos por la crisis, se le debería caer la cara de vergüenza por gastarse un pastón e ir a pegar tiros por ahí. Pero bueno, que ni aunque no hubiera crisis veo razones para mantener a este pelele. A los monárquicos se les llena la boca con eso de que "es nuestro embajador, la imagen de España en el mundo, el defensor de nuestros intereses". Pues bien, no creo que precisamente mantener una figura desfasada del pasado como es un rey (y, por extensión, cualquier aristócrata) dé buena imagen ante el mundo de un país que se dice civilizado.

Si va a haber una monarquía al menos que el rey sea un español por sorteo elegido, digamos, cada seis meses. Propongo ese nuevo sorteo de lotería y saquémonos de encima a esos putos parásitos. Total, no les faltarían asesorías y consejerías de multinacionales, ocupadas sin tener ni puta idea, y no les tendríamos que pagar nosotros.


jueves, 12 de abril de 2012

Artículo de Lucía Etxebarría sobre la Familia Real. Yo no lo hubiera explicado mejor.

Picture LA INFANTA CRISTINA ES TONTA Y ANALFABETA

Vengo de hablar con mi asesor fiscal, y le explico mi triste situación:


- Oye, verás, es que mi marido creó una sociedad y me puso a mí como administradora, y ahora le reclaman una pasta de Hacienda y me llaman a mí…
- Debería verlo, pero ya te advierto que sí, que te las van a reclamar a ti. Este… ¿Tú has firmado las cuentas anuales?
- Pues sí, yo firmaba todo lo que él me pasaba.
- Pues entonces lo siento, pero no puedo ayudarte en nada. Tienes que pagar ese dinero.
- Es que parece que ha evadido dinero y que lo puso en una cuenta fantasma en no sé qué paraíso fiscal.
- Eso es delito, ya te estás buscando un abogado, esto es muy serio, puedes acabar en la cárcel.
- Pero es que yo nunca miraba lo que él me daba, yo firmaba y punto, ¿no vale con que mi marido diga que yo no tenía ni idea?
- Ante la ley no, a no ser que tú puedas justificar que eres analfabeta o que no tienes estudios, y no es el caso. Ahora tú eres responsable, porque tú eres la administradora de la empresa.
- ¿De verdad me estás diciendo que no tengo salida?
- Enséñame primero toda la documentación, pero si la situación es como la describes, ya te digo que lo mejor es que te busques un abogado.

Y entonces le digo que le he hecho una pregunta trampa, que en realidad estoy a punto de escribir un artículo y que quiero entender por qué Cristina de Borbón no está imputada. Y entonces mi gestor, señor ultra conservador, votante del PP de toda la vida, me dice:

- Eso, querida, nadie lo entiende.

La Infanta Cristina recibía de Aizoon cada semana entre 600 y 700 euros por unos servicios que no se han llegado a detallar.
La hija del Rey cobraba de la inmobiliaria por la presentación de facturas como si fuera un proveedor más.
La Infanta, según el sumario, ganó en tres años a través de esta empresa no menos de 510.000 euros.
La Infanta tenía que saber que Aizoon no había alquilado ni vendido un piso en su vida.
Aparte, La Infanta Cristina recibía 72.000 euros del Rey y 250.000 de La Caixa en 2004.
La infanta Cristina es directora del Área Social de la Fundación La Caixa, entidad para la que se supone que trabaja, aunque viva en Guachintón y no acuda a oficina ninguna.
Según afirman la fiscalía, el abogado y su marido, la infanta Cristina sufre cierta disminución psíquica o, quizá es analfabeta.

Porque una mujer que firmaba cuentas anuales y presentaba cada semana facturas de 600 euros firmadas por ella misma a una sociedad inmobiliaria que en la vida alquiló o vendió un piso, y no se dio cuenta de que era una tapadera fiscal, no está, evidentemente, en pleno uso de sus capacidades. O quizá no sabe leer.

Si la infanta Cristina es disminuida psíquica o analfabeta – como afirman su marido, el abogado de su marido y la fiscalía anticorrupción – que alguien me explique a santo de qué es Directora del Área Social de la Caixa y por qué cobra 250.000 euros anuales por un trabajo que, está claro, no está en condiciones de realizar.


Según su abogado, y según su propia declaración, el cociente intelectual de Iñaki Urdangarín debe rondar los 70 puntos dado que firmaba papeles que le incriminaban pero él no tenía ni idea de lo que firmaba. Y además, tiene un problema cognitivo muy serio porque no recuerda prácticamente nada de lo que hizo hace dos años.

Por cierto, Iñaki es sordo o eso alegó cuando se libró de la mili.

Si Iñaki Urdangarín es bobo y no tiene siquiera acabada la carrera de empresariales, aparte de tener un serio problema cognitivo, que alguien me explique por qué trabaja en Telefónica con un sueldo de 1,4 millones de euros anuales y por qué Telefónica le paga su mansión en Guachintón, los colegios de los niños y los viajes a España. O sea, en total, dos millones de euros anuales.

Si Iñaki Urdangarín es más corto el pelo de Sinéad O´Connor, como según él mismo se presenta, y tiene un serio problema cognitivo de ubicación en el espacio-tiempo, no me explico por qué se le pudieron conceder 17 MILLONES DE EUROS del erario público por la cara sin necesidad de que se presentara a Concurso Público alguno.

Y en fin, si Iñaki Urdangarín ha reconocido el propio Rey le pidió a César Alierta en su momento que alejara a su yerno de España y del escándalo que se avecinaba, nos está diciendo que tanto el Rey como el Presidente de Telefónica son culpables de haber encubierto un delito.

El argumento de “nos sale más barato tener Familia Real que un presidente de la República” no se sostiene dado que el mantenimiento de la tal Familia nos sale a todos los españoles por un pico:

- Los Presupuestos detallan un gasto de 25 millones, pero mantienen en secreto las partidas que pagan los ministerios de Hacienda, Interior y Defensa. A ello hay que sumar 34 millones para conservación de palacios y jardines.
- Por cierto: se consumieron en el ejercicio 2010-2011 unos 8,5 millones de kilovatios por hora de electricidad y otros 27 millones de gas, así como 0,2 millones de litros de agua. Se recibieron unas 700.000 llamadas telefónicas y se ingresaron hasta 1,8 millones de euros por la venta de un helicóptero que estaba en leasing. Se gastaron unos 120.000 euros en limpiar candelabros, otros 16.800 en instalar un sistema para proteger las botellas de vino de las bodegas de palacio y otros 550.000 en una sala privada de cine…

Para que os hagáis una idea.

Pero incluso si se sostuviera ese argumento de “La Monarquía nos sale muy barata” (que no se sostiene por parte alguna)…

- Díganme ustedes si es moral que tengamos que mantener los dispendios de unos señores entre todos solo porque nacieron en un sitio y no en otro…
- Cuando tenemos un Rey que por lo visto encubre delitos y cuya fortuna de 1.790 millones de euros nos resulta cuanto menos sospechosa dado que siempre nos han contado que la familia española carecía de recursos económicos propios, que durante el exilio sobrevivieron gracias a la ayuda de las familias monárquicas y que tras la coronación de Juan Carlos I, los Borbones se mantenían con fondos del erario público y eran un ejemplo de austeridad en comparación con otras casas reales.
- Cuando la hija mayor, Elena, cae mal a todo el mundo, es famosa por su mala leche y no nos representa en ninguna parte.
- Cuando su hija menor, Cristina, según nos cuenta su propio marido, el abogado y la Fiscalía Anticorrupción, ronda el cociente intelectual de una niña de dos años, dado que ni siquiera es capaz de leer lo que firma y se ha casado con un señor que se reconoce a sí mismo también como un débil mental, a quien le engañan con un dos de pipas.
- Cuando su hijo el Príncipe ni cae ni bien ni mal sino todo lo contrario, pero fama de listo no tiene precisamente.
- Y cuando resulta que la única que cae bien de la Familia (pero que no lleva sangre de la familia) parece que lleva tiempo enferma, pero nadie nos lo quiere confirmar.
- Y cuando nos han dejado claro que por ser quienes son les colocan en puestos para los que no están ni de lejos capacitados y les regalan dinero del erario público en cantidades bochornosas sin que tengan que pasar por concurso público ninguno.


La Infanta Elena cobra 200.000 euros anuales por “en España de integrar laboralmente a personas discapacitadas y niños con problemas de exclusión”. ¿No habrá personas con más formación y con salarios más económicos para este empleo? ¿Qué sabrá la infanta de integrar laboralmente a personas discapacitadas que no sean miembros de la realeza?
O sea, que les tenemos que mantener porque tienen unas niñas muy monas que quedan muy bien en las fotos. Y no porque nos salgan más baratos que una República, porque resulta que nos salen carísimos. Pues resulta que yo tengo una niña preciosa y fotogénica y mis impuestos al día. Dado lo cual, me postulo para Reina, Princesa o Infanta ya mismo.


Y todavía no he acabado la diatriba, que conste…

Lista de las facturas personales que constan en el sumario del caso Noos o…
EN ESTO SE GASTA LA INFANTA LOS IMPUESTOS DE LOS ESPAÑOLES:

- gastos de los móviles de la familia: 16.000 euros en cinco años (llamaban a Pekín cada tarde o qué);
- alquileres de coches: 48.000 euros;
- catering de comida japonesa para una fiesta: 5.000 euros;
- acondicionamiento de la bodega del palacete de Pedralbes: 30.000 euros, compras de partidas de vino de Baigorri (6.500);
- más de 6.000 euros por estancias en hoteles de Roma, África y Estados Unidos;
- 2.114 euros de vuelos entre Minneapolis y Baltimore;
- una vajilla de 1.741 euros y compras personales de la propia Cristina de Borbón;
Y no sigo con toda la lista porque el sumario tiene 4.000 folios.
Todo esto, claro, pagado con dinero público, y no precisamente el dinero que España paga al Rey “para el mantenimiento de su casa y su familia”.