Algo que se habría quedado en una simple metedura de pata por parte de una presentadora torpe (infórmate, gilipollas) se convirtió en uno de los ejemplos más representativos de la bajeza humana. Con sonrisa congelada durante unos segundos, a esta imbécil no se le ocurrió otra cosa que responder con clara intención de zanjar la cuestión a lo a-mi-no-me-cuentes-tu-vida-que-este-es-un-programa-de-lágrima-pero-de-alegría-no-me-entristezcas-a-la-audiencia: "Eso, o se denuncia, o se calla para el resto de la vida". Hacía tiempo que no veía una muestra de inhumanidad tan vergonzosa.
Toñi Moreno ha intentado recular diciendo que los maltratos se denuncian en las comisarías y no en la televisión. Se le olvida que fue tras su malsana insistencia cuando, acorralada, la mujer no tuvo más remedio que explicar su situación. Sea o no la televisión el foro adecuado para que una persona diga que está siendo maltratada, creo que si esta buitre carroñera que se alimenta del dolor humano hubiera estado dos meses, dedicándose 24 horas al día de forma exclusiva a pensar en la peor manera de tratar a una persona, no le hubiera salido tan efectivo como el mazazo que supusieron semejantes palabras en directo.
Me repugna esa gentuza que da a entender que a la mujer que no denuncia poco menos que se merece lo que le pasa. ¿Perdón? ¿Tan difícil es pensar que el miedo, la falta de autoestima, la indefensión económica, la legislación permisiva y poco efectiva, y tantos otros factores convierten muchas veces en tarea imposible el denunciar? ¿En serio que el consejo de esta tipa es "o denuncias o te callas"?
A esta señorita habría que dictarle una orden de alejamiento para que se le impidiera acercarse a menos de tres kilómetros de una cámara y un micro.
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